Hoy descubrimos… Las tabernas de Valfonda

Por el idílico pueblo de Valfonda son muchas las personas que se acercan a las tabernas a departir y a charlar animosamente con los lugareños, pero dada su exquisitez, no van a todas las posadas. Tendremos que, como regentes de uno de esos negocios, crear la mejor taberna para que la gente se anime a venir y nos dejen sus ansiadas monedas. Quizá así, los hidalgos empiecen también a beber y comer en nuestra casa. Hoy descubrimos… Las tabernas de Valfonda.

Autor: Wolfgang Warsch

Arte: Dennis Lohausen

Editorial: Devir Iberia

En Las tabernas de Valfonda nos ponemos en la piel de unos taberneros que tendrán que ir haciendo progresar su negocio para que la gente del lugar vengan a su casa y dejen su dinero, con el cual podrás ir reformando el local para que las personas importantes se fijen en él y vengan también.

La partida dura 8 rondas, y cada una de ellas consta de 7 fases, las cuales en ocasiones harán todos los jugadores simultáneamente, y en otras se ejecutarán por orden de turno. Al principio puede abrumar que la ronda esté tan procedimentada, pero como veremos a continuación, estas fases son de lo mas sencillo.

FASE A: Una tarde más en Valfonda.

Esta fase es simplemente para hacer avanzar el marcador de ronda hacia la siguiente. Este marcador nos dará más juego si añadimos módulos al juego base. La luna es el indicador de ronda y solo se lleva a cabo por un jugador.

FASE B: Abrimos puertas.

Esta fase se juega de manera simultánea por todos los jugadores, y básicamente consiste en coger la carta superior de tu mazo y colocarla en el lugar que toque. Todos los jugadores tienen un mazo de cartas inicial, que es de donde irán cogiendo estas cartas. Esta acción se realizará hasta que todas las mesas estén ocupadas.

FASE C: Llega la camarera:

Esta fase de juego se juega de manera simultánea. Por cada carta de camarera (o si tenias la pieza del perro volteada por la cara de la camarera), cada jugador puede coger un dado de su color de la reserva que utilizará en una fase posterior, lo lanza, y lo deja reservado. Cabe decir que el máximo de dados que puede conseguir por las camareras es 3, independientemente del número de éstas que tenga.

FASE D: ¿Qué le pongo?

Cada jugador dispone de un posavasos con 4 dados blancos. En esta fase, cada jugador tira los dados blancos y los pone en el posavasos de nuevo. Coge uno, y le pasa el posavasos al jugador de la izquierda. Ahora todos vuelven a coger un dado, y hacen la misma acción hasta que no queden dados blancos.

FASE E: Cómo cuesta decidirse…

Esta fase de juego se juega de manera simultánea. Todos los jugadores asignan dados a las diferentes acciones que tienen disponibles en el tablero, que son aquellas que muestran la silueta de un dado y a la derecha, la bonificación que les reporta. Hay acciones que obligan a poner un dado de un determinado valor, acciones que permiten cualquier valor, y acciones que permiten poner más de un dado, ya que la regla general es que solo un dado por acción.

FASE F: Ahora mismo le atiendo.

Esta fase de juego se juega por orden de turno. El jugador activo debe realizar todas las acciones retirando los dados de sus acciones y cobrando las bonificaciones que otorgue. Las bonificaciones son en forma de doblones, cerveza o avanzar en el marcador del monasterio. Una vez todos los dados se han retirado, se pasa el turno al siguiente jugador.

  • Si el dado se retira de un cliente, se obtienen doblones.

  • Si el dado se retira de la caja, se obtienen doblones.

  • Si el dado se retira del carretero, se obtienen cervezas. (las cartas del cervecero también otorgan cervezas, pero no tienen dependencia de los dados).

  • Si el dado se retira del barril, se obtienen cervezas.

  • Si el dado se retira del monje, se aumenta el marcador de monasterio, y cada vez que se obtenga una recompensa aquí, se obtiene de inmediato.

Con todo lo obtenido hasta el momento, se pueden llevar a cabo diferentes acciones. Con los doblones se pueden comprar cartas de taberna de la reserva de las que se refieren a cerveceros, friegaplatos, camareras, mesas o carreteros, que se irán directamente a tu mazo personal.

También se pueden mejorar las partes de la taberna, haciendo voltear esa loseta y colocándola de nuevo en el tablero, otorgando también beneficios.

Con las acciones que se pueden pagar con cervezas puedes atraer cartas de clientes de la reserva y ponerlas en tu mazo (máximo 1 por turno). Se pueden captar clientes de la reserva general y colocarlas en el mazo personal.

Si el cliente captado muestra una recompensa en el dibujo de su mesa, se obtiene automáticamente solo en este momento.

FASE G: ¡Hora de cerrar!

Esta fase de juego se juega de manera simultánea. Se recogen todas las cartas del tablero que se sacaron en la FASE B. Si es el final de la 8ª ronda, se cuentan todos los puntos de victoria que hay en las cartas de su mazo, y el jugador con más puntos, será el ganador de la partida.

Opinión del juego:

En Las tabernas de Valfonda nos encontramos con un juego de gestión de cartas, acciones y dados donde la progresión de la taberna corre a cargo de diferentes variables que se van aconteciendo durante la partida.

En primer lugar encontramos el hecho de que el juego propone un mazo inicial de cartas para cada jugador que se verá incrementado por las diferentes compras que vayamos haciendo de la reserva general. Estas adquisiciones irán marcando un poco el rumbo de nuestra estrategia, siempre teniendo en cuenta que hay otro factor íntimamente relacionado como son los dados.

Los dados es el momento de mayor decisión, ya que dependiendo de donde los coloquemos iremos obteniendo doblones o cervezas, lo que nos permitirá además, ir mejorando de forma significativa las distintas zonas de la taberna. Podríamos decir que dados y cartas van haciendo que nuestra progresión siempre ascendente y no cueste nada ver las opciones que propone. En su favor debo decir que no hemos tenido en ningún momento la sensación de bola de nieve como se entiende en otros juegos, si no que nos permite ir aumentando riqueza, descuentos y mejoras de una forma paulatina.

Me gusta este tipo de juegos familiar que no muestra en su forma base ninguna interacción negativa más allá de la de dejar a un jugador sin la posibilidad de adquirir una carta u otra de la reserva general haciendo el mal por el mal, si no que como nos la llevamos antes, es nuestra. Es decir, no bloquea, simplemente hace que el siguiente jugador tenga que cambiar su estrategia a muy corto plazo.

Pero una de las maravillas del juego es que se puede adaptar en cuanto a su dureza. El juego base ya me parece un gran modo de juego, pero si además le sumas la posibilidad de ponerle módulos de manera acumulada, el juego se convierte en lo que quieras para el público que quieras. Y si, el hecho de que para poner el módulo 3 tengas que también poner los anteriores, hace que el juego tenga consistencia y sentido. Y oye, que visto lo visto con el precio de las expansiones, que te lo metan todo en un mismo juego, pues nuestros bolsillos lo agradecen.

Juego que me recuerda a grandes clásicos de la gestión y que hará las delicias de los jugadores de euros en un entorno distendido y agradable, con un tiempo de partida que va en función del AP que generen los jugadores.

Nos vemos en la próxima.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

16 − 9 =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.