Hoy descubrimos… Macedonia de Letras

«Bienvenidos a la fiesta de las letras. A la mecánica en su esencia sin florituras temáticas ni aderezos narrativos. Bienvenidos a un puzzle cooperativo donde la palabra escrita es el máximo exponente. Bienvenidos, porque hoy descubrimos… Macedonia de Letras.»

Autor: Ondra Skoupý

Arte:Dávid Jablonovský, František Sedláček, Lukáš Vodička, Michaela Zaoralová

Editorial: Devir Iberia

Contenido de la caja:

En Macedonia de Letras los jugadores van a colaborar por conseguir adivinar las letras de la palabra que tiene delante cada uno de ellos y poder formar así una palabra.

Quizá sea uno de los juegos más complicados de explicar que nos hemos encontrado por las mecánicas tan abstractas, pero tengo que decir que una vez lo entiendes y lo juegas, el juego no tiene más complicación que la propia deducción. Pero vamos por partes y sin adelantarnos.

Cada jugador recibe cartas de letras de un mazo de un mazo común. Con ellas, tiene que formar una palabra con 5 letras y descartar el resto de cartas. Estas cartas se las pasa al jugador de su derecha (que habrá hecho lo mismo), éste las baraja y las pone bocabajo (ver siguiente imagen) con la primera carta puesta en un soporte de manera que el no vea la carta que tiene, pero si el resto de jugadores.

Independientemente del número de jugadores, siempre jugarán 6. Es decir, en una partida de 4 jugadores, se añadirán 2 más de manera virtual. Esto se representa poniendo 2 mazos de cartas y delante de cada uno de ellos, una carta levantada en un soporte. Además, en el centro de la mesa se ponen las fichas de orden de letra, la carta comodín, el mazo restante de cartas y la hoja con la flor y las fichas que se deba poner en función también del número de jugadores.

Al empezar la partida, todos los jugadores ven todas las cartas levantadas excepto la suya, con lo que siempre verán 5. Deberán formar una palabra con esas letras, aunque no hace falta utilizarlas todas, y pueden repetir cartas.

Cuando todo el mundo tiene la palabra, los jugadores deben dar cada uno de ellos una pista acerca de la palabra que han creado. Las pistas que pueden o no decir vienen en el reglamento y quizá sea esta una de las reglas más ambiguas e interpretables del juego.

En el momento que todos los jugadores deciden quien tiene la mejor pista, éste procede a, pensando en su palabra, distribuir las fichas de orden entre los jugadores. Las fichas de orden son fichas numeradas del 1 al 8 que se irán repartiendo entre los jugadores para dar la información de que posición ocupan las letras en la palabra que ha pensado. Esto ya nos advierte que pensar una palabra larga proporcionará más información a todos los jugadores.

Los jugadores cuya letra han usado para dar la pista de la palabra, pueden ahora apuntar las letras en su hoja de deducción, poniendo un interrogante en las posiciones que ocupe su letra. Esto dará una visión más sencilla de cual puede ser la letra que tienen ellos, y apuntar las posibilidades de letras que puedan poseer en la parte derecha

Cuando ya tienen casi seguro qué letra puede ser la suya, la pueden apuntar en la parte inferior y pasar a la siguiente letra en la siguiente ronda. Esto no es obligatorio, así que cada uno puede estar en una letra de las 5 suyas.

En definitiva, y al final de la partida, todos los jugadores deberían tener 5 letras apuntadas de manera desordenada en la parte inferior de su hoja de deducción, con lo que deberían ser capaces de, ordenándolas, poder saber de que palabra se trata. Es en ese momento cuando tienen que reordenar las cartas que tienen bocabajo para ver si han acertado o no.

Opinión del juego:

Macedonia de Letras es un juego básicamente de letras que me recuerda en una de sus mecánicas al famoso programa de los 90 «Cifras y Letras», con lo que eso ya me llamó poderosamente la atención ya que yo era muy fan de aquel programa. Y digo que se parece en una de sus mecánicas porque el programa contenía también una parte de cifras que no contiene el juego, y el juego tiene una parte de resolución individual que no contiene el programa.

Básicamente lo que tenemos que conseguir en las diferentes rondas es pensar palabras con todas las letras que tengamos disponibles y establecer la mejor de las pistas para ser elegido. Realmente, lo que nos interesa es que la pista sea lo mejor posible, así que da igual si es tuya o de otro jugador.

Me parece una mecánica deductiva muy chula y que puede ser entretenida para los amantes de las letras, pero que no va a cuajar entre los que no les guste o la deducción o los juegos de palabras. Por otro lado, al ser precisamente de buscar continuamente palabras con las cartas que vemos, no siempre se encontrarán de manera fácil, con lo que en ocasiones y con depende de que jugadores, el análisis parálisis puede llegar a desesperar. O si no, los jugadores siempre optarán por palabras cortas, lo que hará restar gracia al juego.

Pero si no, el juego fluye bien. No importa la puntuación final, si no, simplemente, que todos los jugadores lleguen a descubrir su palabra, y que durante el camino hayan ido teniendo la oportunidad de poder dar pistas cada uno de ellos, lo que hará más inmersivo. Así que, si te gustan los juegos de letras, no dejes pasar la oportunidad de probarlo.

Nos vemos en la próxima.

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