BIOS Génesis: El afortunado origen de la vida

Te reto a que seas capaz de imaginar el principio de la tierra, sus primeros cuatro mil millones de año, donde esta comenzó a formarse e intentó crear la vida más básica conocida, donde cada turno de juego abarca un periodo de dos cientos millones de años, un periodo de tiempo, que nuestra imaginación es incapaz de abarcar. Esta es la escenografía que nos envuelve en este juego y que no sólo nos permitirá jugar a ser dios, sino que al mismo tiempo nos sacaremos un master en biología, porque el primer reto es aprender a que vamos a jugar.

No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio – Charles Darwin

Sí algo es famoso Phil Eklund es por su capacidad de tematizar el juego y hacernos sentir que estamos haciendo algo más que mover cubos. Ya desde el reglamento comenzamos a sentir esa presión por aprender biología. Esta vez el reglamento es… como decirlo… «»»»intenso»»»». Pero cumple por completo su función, ya que nos sumerge en este apasionante mundo del principio de la tierra. Aunque al final sea mover cubitos, uno cree realmente que está formando vida.

Imagen de Jean_Leviathan

Todo comienza con cuatro refugios terrestres. Son plantillas o placas que irán saliendo a juego a medida que la tierra vaya evolucionando, ya sea por la llegada de meteoritos, por la formación de océanos y costas o por el nacimiento de nuevos espacios terrestres. Allí se almacenará el maná, que serán los cubos que construirán y harán evolucionar la vida. Cada uno cumple una función básica que permitirá que nuestra futura criatura sea capaz de evolucionar, por ello cada cubo representa aminoácidos, vesículas lípidas, bases nitrogenadas e hidrocarburos aromáticos policíclicos) que más tarde se convertirán en cromosomas para nuestra bacteria o órganos para nuestro «bicho».

Para ello contamos con una serie de biontes (semiesferas) de cuatro colores, uno por jugador. De la misma forma que los cubos, cada color tiene su significado en la vida: metabólicos, celular, absorbedor de energía y replicativo. Luego cuando evolucione a una bacteria se transformarán en cromosomas y cuando evoluciones, igualmente serán órganos de nuestro adorado organismo.

¿Parece complicado? Nada más lejos de la realidad. El juego es realmente sencillo más allá de toda la tematización. Un turno comienza cuando se revela una carta de evento, en ella, nos indica todo lo que sucede en esos dos cientos mil años, ya sean formación de nuevos refugios, activación de los viejos, trastornos terrestres y atmosféricos que se encargaran de generar el caos en la tierra y en consecuencia afectaran a la evolución de nuestros organismos.

Imagen de The Innocent

Después del evento, comienza la fase de jugador, donde colocará sus biontes en los refugios para intentar organizar el maná y conseguir crear vida. Nada más sencillo que hacer una tirada de dados para ver cuanto maná desorganizado en el refugio es atraído para organizarse y por lo tanto crear vida. El objetivo de la tirada varía dependiendo si estamos en un evento de tipo cálido o frío y los éxitos o fracasos, organizarán o desorganizarán el maná si no hemos colocado suficientes enzimas para bloquear las tiradas. Los enzimas no son más que discos de colores que taparan los fracasos de las tiradas para que estos no tengan efectos, una especie de apuesta segura. Si conseguimos una tirada con números dobles, se formará la vida y todos los biontes y manás que estén en la carta, pasarán a formar los nuevos cromosomas de la bacteria. No te emociones mucho y le pongas nombre, lo más seguro es que muera.

Los cubos, pasarán a ser cromosomas que dictarán la capacidad que tiene el microorganismo para defenderse y evolucionar. Para ello, una vez por turno haremos una tirada Darwin. Por cada cubo que tenga el microorganismo se lanzará un dado y dependiendo de los resultados, podrá crear nuevos enzimas que utilizará para defenderse o multiplicarse en nuevos refugios o podrá sufrir atrofias destrozando su organismo. La vida es cruel y devastadora y el azar necesario para satisfacer a los dioses.

Imagen de The Innocent

Si tu microorganismo ha salido victorioso, prepárate para hacerlo crecer. Cada refugio dispone de ciertas mutaciones que lo permitirán evolucionar y hacerse más grande, porque el objetivo es ese, crecer y pasar a ser un macroorganismo y de ahí a conquistar el mundo sólo hay un paso. Pero ten paciencia, aunque los cientos de millones de años pasan volando, serán muy duro para tus bichos. Así que lo mejor será que adquieras mutaciones que le permitan sobrevivir a los cambios atmosféricos, radiaciones, picos de oxígeno, a las crisis extremófilas y todo un abanico de inclemencias que te harán más fuerte o matarán a tu organismo. Recuerda que tu organismo muerto cuenta como un punto de victoria al final del juego. No llores por él.

La Tierra es un lugar más bello para nuestros ojos que cualquiera que conozcamos. Pero esa belleza ha sido esculpida por el cambio: el cambio suave, casi imperceptible, y el cambio repentino y violento. En el cosmos no hay lugar que esté a salvo del cambio. – Carl Sagan

Si todo sale bien, las tiradas de dados te favorecen y si los parásitos no te han hecho daño ¿No te he hablado de los parásitos? Los jugadores, además de poseer biontes de su color, dispondrá de una carta doble que es SU parásito. Esta carta le permitirá alojarse en el microorganismo de cualquier jugador, robándole los cubos y debilitándolo. Digamos que es una forma de mantener a raya a nuestros oponentes si tienen un día de suerte en sus tiradas. La parte bonita de la historia es que ese parásito también irá adquiriendo mutaciones y crecerá en el huésped, para contar su propia historias en el círculo de la vida. Si el microorganismo se transforma en un macroorganismo, el parásito se mezclará con el nuevo ser, aportándole más órganos y fortaleciéndolo. La historia tiene su final feliz en forma caníbal.

Si todo sale bien, las tiradas de dados te favorecen y los parásitos no te han hecho daño, conseguirás un macroorganismo que igualmente tendrás que mantenerlo con vida hasta el final del juego. Este sufrirá un poco menos que tu microorganismo, pero mientras la tierra se estabilizada, nuevos eventos destructivos influirán en su trayectoria. Lo importante en este momento es hacer engordar (literalmente) a nuestro microorganismo para que adquiera nuevos órganos. Estos a su vez, lo irán protegiendo con el objetivo de transformarlo en el ser que colonizará la tierra y, por lo tanto, podrá continuar contando la historia en el juego BIOS Megafauna 2ed.

Imagen de Jean_Leviathan

Lo he intentado explicar igual de tematizado que está el juego, porque su reglamento es una delicia leerlo unas veinte veces antes de entenderlo. La cantidad de conceptos extraños para el neófito en este campo es tan abrumadora, que debes leerlo y leerlo hasta conseguir encajar todas las piezas y saber que es lo que estás haciendo en cada momento. Esto es un Eklund y todo tiene sentido, todo se mezcla y hace sonar una orquesta perfecta. Después te das cuenta que sólo tiradas dados y mueves cubos, pero saber reconocer el porqué de esas tiradas y de esos movimientos, más allá de la mecánica, existe un razonamiento y una bases más o menos científica para realizar cada acción, algo que dignifica los juegos de este autor.

No os voy a engañar, el juego es muy duro emocionalmente hablando, pues cuesta un enorme esfuerzo conseguir crear vida y luego intentar mantenerla sobre la faz de la tierra. Pero cuando lo consigues y ves como evoluciona, como lucha contra las inclemencias, como va mutando y adquiere nuevas habilidades, como destruyes a los parásitos rivales y se transforma en algo más grande, un macroorganismo terrestre o acuático, que sigue creciendo, es realmente bonito, te llena de satisfacción llegar al final del juego y ver a tu «bicho» al que no has puesto nombre porque sabías que no iba a sobrevivir, pero ahí está, grande y gordo, fuerte y con ganas de seguir viviendo. Eso llena.

Aunque el juego utiliza mucho los dados para tomar las decisiones: des/organización del maná, creación de la bacteria, tirada de Darwin, cáncer, etcétera. Creo que refleja fielmente lo azarosa que es la vida, con todas las interacciones que no somos capaces de controlar, que influyen en nuestros caminos por mucho que nosotros no lo deseemos. El azar es el motor de este juego, hay que entenderlo desde el principio para no llevarse una desilusión, porque es el mal necesario.

Me he dado cuenta que incluso las personas que dicen que todo está predestinado y que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, siguen mirando a ambos lados antes de cruzar la calle – Stephen Hawking

Lo bueno de este juego es que se puede ir explicando a medida que se juega. No es necesario que todos los jugadores conozcan todas las reglas, puedes iniciarles con la propia partida. Obviamente para algo más competitivo, se requiere que todos los jugadores vengan con las reglas aprendidas de casa, pero puedes sacarlo a no jugones e ir explicando la historia de la vida, porque este juego justamente va de eso, de explicar una historia.

BIOS Génesis es el inicio de una trilogía de juegos que pueden jugarse por separado, pero existe un modo campaña en el cual se enlazan los tres BIOS. Tal como acaba uno, comienzan los atributos del siguiente, formando de esta forma una gran historia de la evolución de los seres vivos. Tus éxitos y fracasos te acompañaran durante toda tu vida.

BIOS Genesis es de la editorial Sierra Madre Games, vio la luz en el año 2016. Más tarde el juego fue reeditado, mejorando componentes y se complementó con la salida de su segunda parte BIOS: Megafaunda 2ed, que intentaremos ver en un próximo artículo. El juego viene en una caja pequeña que cabe en la palma de la mano. Pero no os dejéis engañar, una vez que lo despliegas en mesa, necesitas una buena mesa para crear todo el escenario, de uno a cuatro jugadores y no más de 90 o 120 minutos para disfrutarlo.

Imagen de Philipp Klarmann

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