BIOS Origins: Un viaje por el tiempo de tu otra vida

Imagina un mundo, ya sea más o menos esférico o un mundo plano sostenido a lomos de cuatro elefantes que se apoyan en la gran concha de la tortuga A’Tuin que navega por el espacio. Añade a ese mundo, unos continentes, los que ya conoces o unos inventados al azar. Finalmente decide si quieres convertirte en un ser terrestre o en uno acuático y ese será el inicio para este juego.

Porque con este juego, cerramos la trilogía BIOS, estamos en el paso final de la evolución. Nuestros antepasados eran bacterias en el BIOS Génesis hasta que se convirtieron en macroorganismos. Luego en el BIOS Megafauna nos adueñamos del planeta y expandimos nuestra especie por la tierra y si sobrevivimos, nos adentraremos en este BIOS Origins, donde seremos simios creciendo intelectualmente por medio del misticismo, la tecnología y alcanzando la industria. Una carrera intelectual y formativa de lo que somos nosotros en realidad.

El juego es independiente del resto, no obstante, se puede jugar en forma de campaña. De uno a cuatro jugadores, en un periodo de 90 a 120 minutos de una experiencia donde relatarás la historia de tu propia especie, conquistando los continentes terrestres o los acuáticos. Tienes que evolucionar tu especie antes los cambios naturales e interactuar con el resto de las especies que caminan o nada por este nuevo mundo.

Comenzamos con una pequeña placa de especie donde al azar se decidirá si nuestra especie está más versada a la cultura, a la política o a la industria, nuestra clase. Dependiendo de la elección, obtendremos unas habilidades u otras, ya que la placa contiene dos líneas de acciones que nos permitirán en cada turno seleccionar una única acción de cada línea. Al principio esas serán las opciones que tendrá nuestra especie, pero no las únicas ya que con el tiempo nuestra especie irá evolucionando y adquiriendo ideas o cimientos que la harán más fuerte y estable.

Imagen de Hipopotam

Pero antes analicemos nuestra especie, ya que además de la placa de especie recibiremos una placa de cerebro, con tres rangos y unos peones que colocaremos sobre ella, indicando que tan evolucionada está nuestra especie. La mayoría de los peones (que es la moneda del juego) irán en la parte de las emociones, un par de ellos en el vocabulario y el último que nos queda al libre albedrío. Eso condiciona lo inteligente que puede ser nuestra especie. Cuanto más emocional sea, más utilizaremos el garrote y la piedra para hacernos entender. Cuanto más libre albedrío posea, más independiente y con mayor capacidad de adquirir nuevas ideas y cimientos.

La pertenencia a un mundo multicultural requiere un fuerte y maduro sentido de identidad. – Ryszard Kapuscinski

El juego tiene su propio temporizador a modo de voluntad de los dioses. Cuanto más retemos a los dioses, más rápido avanzará la partida y estos nos proporcionaran unos cimientos para que nuestra especie disponga de más acciones. Existen cuatro épocas para retar a los dioses, que influirán sobre la vida terrestre a modo de cambios climáticos o pandemias, digamos que esto sería el azar de la naturaleza frente a la emergente población que camina sobre el planeta.

Luego, dependiendo de la época en la cuál estemos jugando, dispondremos de unas cartas de mercado, en tres filas de tres columnas. Cada columna, favorecerá a una clase: cultural, política o industrial. Esas cartas pueden ser compradas con los peones que tengamos disponibles en nuestro libre albedrío, por eso es importante evolucionar cuanto antes, a más peones con libre albedrío más posibilidad de adquirir ideas.

Imagen de srmansfield

Lo interesante de comprar las ideas, es que con ellas podemos adquirir una mejora instantánea a modo de eureka y nos quedaremos con ella, para disfrute de nuestra especie si cumplimos los requisitos de mantenerla, obteniendo además nuevas acciones. Existen en el tablero seis marcadores para ir viendo el progreso de nuestra especie, tres por tipo de clase. En el ámbito cultural, encontraremos un track de misticismo, donde irán nuestros peones para adorar a los dioses, otro de huella, donde nos limitará la cantidad máxima de piezas por hexágono y finalmente la energía, que nos indicará cuanto podrán avanzar nuestros migrantes.

En la parte central del tablero estará la política. El track de urbanización será donde colocaremos las ciudades disponibles, al final del juego, cuantas más ciudades tengamos creadas, más puntos de victoria. El apartado de bienestar tiene dos tracks, el de metalurgia que nos indicará que tan belicosa es nuestra tribu y el de inmunología, que tan fuerte será nuestra tribu a las pandemias que asola(rá)n la tierra. Como véis, el sistema es bastante temático y sobre todo bastante dependiente de como vayamos avanzando nuestra especie contaremos con más o menos ventajas. El tema está muy pegado al juego, el tema está en cada una de sus cartas, en cada una de sus acciones. Phil Eklund nunca defrauda.

Para finalizar, el apartado de industria dispone de un track para conocer que cantidad de disidentes hay en nuestra especie, a mayor cantidad de espacio, más puntos de victoria al final del juego. Los disidentes serán los migrantes de nuestra especie que van teniendo problemas con la clase social que dirige la especie y que podrían llevar a provocar una revolución y cambiar la propia clase. Bajo el track de diversidad está el apartado económico, en el track de marítimo que nos permitirá avanzar por mar y el de información que nos permite llevar al mercado más o menos peones, así como albergar más o menos ideas.

Imagen de The Innocent

Como se deduce de esta variedad, avanzar en un único track nos penalizará en el resto y por lo tanto estaremos en desventaja con el resto de los jugadores y con el propio mundo que no nos lo pondrá fácil. Esto es importante asimilarlo cuanto antes ya que este juego tiene una peculiaridad, al final del juego sólo contará la puntuación máxima de uno de las tres tracks y dependiendo de lo que marque el track de filosofía, es posible que uno de ellos haya sido invalidado.

Si yo no voy a descubrir, otra persona lo hará por mí – Jacques Cousteau

El track de filosofía, será un marcador que jugaran alguno de los jugadores cuando consigan la carta de globalización. Esa carga permitirá mover ese track, beneficiando a una u otra clase y penalizando algunas acciones. Hay que estar muy atentos a estos cambios porque nos pueden fastidiar la partida en cualquier momento.

Una vez explicado todo esto, volvemos al mercado. Cada carta que adquirimos y mantenemos irá a parar como idea a nuestra especie y eso nos dará más acciones para hacer. Cuantas más acciones, más posibilidades de conquistar el mundo. Pero esto tiene una pega y es que nuestra especie no siempre será de la misma clase. En la partida, ya sea por voluntad propia, por designios de los dioses o por jugarretas del resto de jugadores, sufriremos revoluciones que nos permitirán/obligarán a cambiar el tipo de clase a una de las otras dos disponibles. El problema resulta que podemos perder ideas ya creadas y hacer obsoletos los cimientos conquistados. Si acumulamos mucho de una única clase, cualquier revolución puede acabar hundiéndonos en la desgracia.

Imagen de The Innocent

La fase de jugador es sencilla y consta de apenas cuatro pasos. El primero es retar a los dioses, cogeremos una de las cartas disponibles en los retos y la subastaremos entre todos los jugadores. Quien más peones apueste, más posibilidades tendrá de adquirir la carta como cimientos. Por eso es importante tener disponibles los peones en el libre albedrío cuanto antes y llevarlos al mercado. Si no hay carta para retar, seguramente habrá una carta de cometa disponible, que provocará ciertos caos y sobre todo dará a su portador una carta de globalización que a posteriori podrá utilizar para cambiar la filosofía del mundo.

Hecho esto, tanto si se ha retado como si no, el jugador realizará una acción por linea disponible de abajo a arriba, es decir, primero hará las acciones de los cimientos, luego la de su placa de especie y finalmente las ideas. Cuando a terminado sus acciones, se rellena el mercado, se mira la diversidad y se pasa el turno al siguiente jugador. Todo parece muy sencillo sino fuese complicado tomar la decisión adecuada.

El motor del juego son los iconos que hay en las placas y en las cartas. Existe una variedad de unos 46 iconos aproximadamente y cada uno tiene su significado y sus consecuencias, algunos con precondiciones y postcondiciones que, aunque abruma, al final los acabas conociendo a lo largo de la partida. No es obligatorio conocerlos todos de memoria, pero si los básicos para hacer buenas compras y en cualquier momento, puedes hacer uso de la hoja de referencia que te ayudará rápidamente. Existen muy diversas acciones: desde expandirse por el mapa, batallar, exclavizar, aumentar el contador de unos de los tracks, domesticar animales, instaurar dictadores de derechas o de izquierdas, hambrunas, cultivar, guerras civiles, predicar, comerciar, arte, crisis medioambientales, polución, inventar, etcétera. Como veis, todo un compendio para que una civilización sea capaz de prosperar en el mundo.

Los que contemplan la belleza del mundo encuentran reservas de fortaleza que los acompañarán durante toda la vida. – Rachel Carson

El juego cuando lees el manual y lo despliegas impresiona. Uno no se ve capaz de aprender todo el reglamento o sacar provecho de todos los iconos. Pero nada más lejos de la realidad. La mecánica es muy sencilla y podría decirse que es uno de los juegos más sencillos publicados por este autor. Se nota que han trabajado bien en el reglamento ya que está mucho más claro y sorprende la cantidad de notas históricas y referencias que hay en cada pie de página. Lo puedes probar online via VASSAL o en STEAM.

El juego cuenta la historia de tu especie y como la haces crecer y aunque pueda estar en apuros en algún momento, verás como eres capaz de hacerla resurgir, ya que dispone de varias mecánicas que no harán estancar tus acciones y podrás seguir disfrutándolo con plenitud. Es un juego donde el azar está en el mercado de cartas, pero que dependes de cada una de tus decisiones para moverte por el mundo. Un excelente juego, que puede asustar, pero cuando lo conoces es una joya.

Consejos.


Sube los peones cuanto antes. Las emociones están bien, pero cuantos más peones tengamos para llevar al mercado, enviar como emisarios o meterlos en el misticismo, muchas más posibilidades para ganar ventajas.

No te estanques sólo en una única clase, durante el juego irás cambiando de clase varias veces, así que intenta adquirir ideas y cimientos que sean compatibles para como mínimo dos de ellas y así los cambios no te penalizarán.

Reta a los dioses, no tengas miedo. Pero hazlo sobre todo cuando tengas peones para apostar o si no tienes, para causar daños al resto de las razas, ya sea esperando cambios climáticos o crisis biológicas. En la primera época lo normal es mover hexágonos de clima, ya que le mundo sigue cambiando, pero a medida que sube la época, estos evolucionarán a crisis medioambientales o biológicas. Muchos de los retos, para quedárselos no tienen requisitos. Otra razón para retar a los dioses, es para acelerar la partida y provocar la puntuación de las épocas.

Adquiere una carta de globalización como mínimo. Es necesario estar preparado para cambiar la filosofía y anular la puntuación de otros jugadores o para penalizar las guerras, el esclavismo o la predicación, de la misma forma conseguirás un voto positivo para tu clase.

No crees ciudades al principio, intenta expandirte lo máximo que puedas, en la segunda época es un buen momento para fundar ciudades. Piensa que cada bloque de ciudad, es un migrante que desaparece y eso te puede dejar indefenso ante un cambio de clima.

Avanza en TODOS los tracks, no te estanques. Con ello tendrás un gran abanico de acciones y podrás negociar con ellos con la acción del comercio. Al final del juego, enfócate en el mejor de tus tracks y evita que la filosofía te lo anule.

El comercio es una forma fácil de subir rápidamente en los tracks, pero hazlo cuando tus oponentes no puedan hacerlo, no es bueno ir dando facilidades a los rivales. Los emisarios son excelentes herramientas para subir en los tracks.

No pierdas de vista la filosofía. Ello te permitirá saber en que tracks debes crecer al final del juego. En la última época hay cartas que permiten mover la filosofía una posición, no dejes que las adquieran tus rivales o asegúrate que puedes hacerlo tú también.

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