Hoy descubrimos… Kluster

Hay ocasiones en los que un juego te llama poderosamente la atención por los componentes y te entran unas ganas irrefrenables de conocer como funcionan las mecánicas y como puede rodar en tu grupo de juego habitual. Es en esas ocasiones que el juego te provoca cierto magnetismo, y se viene a casa. Hoy descubrimos… Kluster.

Autor: Paula Henning, Robert Henning

Arte: No aplica

Editorial: Borderline Editions

Contenido de la caja:

El objetivo en Kluster es ir colocando los imanes uno a uno dentro del círculo hasta ser el jugador que se queda sin ellos. Al principio de la partida, los 24 imanes que tiene el juego se reparten entre los jugadores y en cada turno van poniendo uno.

La premisa es sencilla: al colocar uno de sus imanes hay que evitar que otros se toquen entre si, porque en el caso de que eso ocurra, esos imanes van a la mano del jugador que ha hecho el turno.

Para ello, los jugadores no pueden tocar ninguno de los imanes que ya haya dentro del círculo. Lo que si que pueden hacer es tocar la cuerda de tal manera que se hagan hueco, pero con cuidado de que al hacerlo no muevan piedras y se corra el riesgo de tocarse.

Otra de las tácticas que se puede utilizar es aprovechar el magnetismo del imán que está por colocarse y hacer que éste aparte las demás piedras.

Si el jugador no puede evitar que imanes que ya están puestos se junten , los tiene que coger y devolverlos a su mano. Pero si consigue colocar todos sus imanes, se convierte en el ganador de la ronda.

Opinión del juego:

Como decía al principio, Kluster es un juego que por componentes me llamó la atención. Es curioso como las lineas redondeadas de esas piedras hacen que quieras tenerlo y tocarlo. Además, necesitaba saber como funcionaba el juego en sus mecánicas y si era para mí.

Básicamente Kluster es un juego de habilidad donde tenemos que jugar con nuestro pulso para colocar las piezas y que no se toquen el resto de ellas entre si. Al principio de la ronda, cuando no hay ninguna o pocas piezas en juego se hace extremadamente sencillo porque tienes espacio suficiente, lo que da cierta tranquilidad. Esto hace pensar que conforme se vayan poniendo más piedras la cosa se irá poniendo mas complicada y costará más colocar nuevos imanes en juego.

Para nuestra sorpresa, en la primera partida no nos hizo falta mover la cuerda para colocar nuevas piezas porque el área que delimita la cuerda es lo suficientemente grande como para albergar los 24 imanes, cosa que nos chafó un poco.

Pero no es un gran problema, porque se puede acortar la cuerda un poco para poder solventar ese handicap. Lo que nos lleva al segundo tema que nos sorprendió, y es que esperábamos que el juego nos tuviera en tensión cuando alguien ponía una pieza, pero esa sensación no la tuvimos.

Todo esto me hace pensar que no es un juego para jugar con los adultos de casa, si no con los más peques, los que estén todavía desarrollando ciertas habilidades motrices y que ese «fallo natural» sea lo que produzca la tensión que nosotros, los adultos, estábamos buscando. ¿Es entonces un juego malo? No, pero no es para mí, ni para mi grupo de juego, ni creo (en mi humilde opinión) sea para un público adulto.

Nos vemos en la próxima.

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