Hoy descubrimos… The Red Cathedral

Mediados del siglo XVI, el zar Iván el Terrible, en conmemoración a sus logros militares, ordena la construcción de un gran templo que años después se conocería como La catedral de San Basilio. Tomamos parte como uno de los equipos de la construcción y tendremos que coger el mayor prestigio. Hoy descubrimos… The Red Cathedral.

Autor: Israel Cendrero, Sheila Santos

Arte: Chema Román, Pedro Soto

Editorial: Devir Iberia

Contenido de la caja:

Red Cathedral se desarrolla en turnos que se van sucediendo hasta que se desencadena el final de la partida. este ocurre cuando un jugador coloca su sexta parte de catedral. Veamos como funciona.

El juego se compone (en su base) de 3 grandes componentes: el tablero central, que es donde se irán obteniendo recursos para la construcción entre otras cosas, la catedral, que estará formada por cartas de 3 tipos, y el tablero de jugador.

Tablero central:

El tablero central es una una circunferencia dividida en 4 cuadrantes donde cada uno de ellos tiene 2 espacios con fichas de recursos que se colocan al azar en cada partida. Los jugadores, mediante un movimiento de mancala y el valor de los dados, irán moviéndolos para conseguir los recursos que cada espacio otorgue. Más adelante veremos la importancia del color de los dados.

Además, en cada uno de los cuadrantes hay un poder especial que viene determinado por una carta, con la cual los jugadores podrán comerciar, cambiar, obtener y potenciar sus recursos u opciones.

Acción: OBTENER RECURSOS

El jugador mueve uno de los dados que hay en el tablero el número de espacios igual al valor que muestre. Allí donde se ponga el dado, si ya hay más en ese sitio, se multiplica el número de recursos a obtener. Además, el jugador puede ejecutar en el orden que quiera, y si quiere, la opción de la carta que contenga ese cuadrante.

En cada partida se muestran 4 cartas, pero el juego trae infinidad de ellas, con lo que es otro elemento que aporta rejugabilidad y diversidad.

Catedral:

La catedral se compone de cartas de 3 tipos: bases, secciones intermedias y cúpulas. Estas se colocan sacando al azar una carta de plano correspondiente al número de jugadores, donde explica la formación que hay que poner. Hay muchas y muy variadas para que cada partida sea diferente.

Estas cartas de catedral tienen una loseta de taller que podremos ir cogiendo y poniendo en nuestro tablero personal en función de los espacios libres.

Acción: RECLAMAR Y CONSTRUIR UNA SECCIÓN DE LA CATEDRAL

Se coloca una bandera del taller del jugador sobre una carta de catedral disponible. Esto es, una carta de base o una carta que esté encima de una carta reclamada o construida. Se coloca la loseta que hay encima en uno de los espacios de taller, bocarriba o bocabajo.

Para construir, los jugadores deberán llevar los recursos a la carta. No tiene por que hacerse de golpe, si no que se pueden ir dejando poco a poco, lo cual es de agradecer porque no se pueden transportar más que un número limitado por acción.

Una vez construido, los jugadores que tengan reclamadas cartas de catedral por debajo y todavía no estén construidas, obtendrán puntos negativos.

Tablero de jugador:

Este tablero representa el taller de cada jugador. En él se contienen los elementos decorativos que podremos poner en la catedral, las banderas para reclamar la autoría de la construcción de una parte de la catedral, los recursos necesarios para la construcción, y los espacios de loseta de taller.

El espacio determinado para los recursos aumenta en el momento que se liberan espacios al quitar las banderas que podremos en las cartas de catedral, con evidentemente un límite. En la parte superior están los elementos decorativos que los jugadores pueden poner en sus construcciones para ganar más puntos. Estas piezas decorativas ganan puntos en función de las gemas que se engarcen.

Por último, están los espacios para losetas de taller, que si tienen éstas por la parte activa, cada vez que el jugador use el dado de ese color a la hora de obtener recursos, podrán tener un plus.

En el momento en que un jugador construye su sexta parte de catedral, la partida termina y se hace un recuento de puntos que viene por los puntos obtenidos, por las mayorías por columnas, por los recursos y monedas que contenga, y algunos puntos adicionales. El jugador que mas puntos tengas será el que tenga más prestigio y sea el favorito del zar.

Opinión del juego:

Red Cathedral es un juego de construcción y gestión de recursos que engrana un mecanismo que funciona de manera redonda, una producción magnífica y una rejugabilidad alta. Veamos por qué.

Lo primero que nos llamó la atención fue la mecánica que usa para obtener los recursos. Para mi gusto, todo lo que sea gestionar dados, moverlos usando su valor, y que este elemento tenga ya de por si una estrategia en sí, me apasiona. Y en Red Cathedral tengo esa posibilidad. Es importante leer la colocación de ellos en el momento de tu turno para maximizar la posible obtención de recursos, o quizá para ver si es en ese momento en el que vale la pena mover uno u otro.

Por otro lado, esa gestión de recursos hay que medirla bien porque el espacio que se tiene en el almacén es limitado, y el hecho de llevarlos a la carta reservada para la construcción de ese espacio de la catedral hay que tenerlo en cuenta porque no da a lugar poder llevarlo todo para construir de golpe

Y esto me parece maravilloso. No es fácil balancear esas acciones atómicas con la interacción que provoca el que pueda un jugador perder puntos a raíz de que otro jugador construya por encima de él. Esa estrategia es muy importante tenerla en cuenta pues son puntos muy necesarios.

Si hablamos de la rejugabilidad que tiene el juego, hay elementos que hacen que las partidas no sean iguales nunca. Uno de ellos es la carta de plano que se usa al principio para marcar la forma que va a tener la catedral, ya que eso marca las columnas y la altura, con lo que las estrategias serán variadas.

Otro elemento que aporta aleatoriedad son las fichas que se ponen encima de las cartas de catedral hace que también sea un factor más a tener en cuenta para decidir el jugador si va a por esa zona o no.

Y por último, las cartas de acción que se ponen en los cuadrantes del tablero de recursos, que hay las suficientes como para que haya una alta combinatoria. Además de las tiradas de dados, el orden de los recursos y las cartas de catedral.

Todo ello hace que un juego con unas reglas tan sencillas haga que enganche tanto. Caja pequeña, cargadísima hasta las trancas de componentes y el juego con un arte exquisito. Tengo que decir que los autores del juego se han sacado de la chistera un juego que recomiendo encarecidamente.

Nos vemos en la próxima.

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