Hoy descubrimos… El señor de los Anillos

Mucho tiempo ha estado entre nosotros y su sola presencia trastorna a la criatura de corazón más puro. Es por eso que ha llegado el momento de emprender la mayor y más peligrosa aventura para acabar con el anillo. Las fuerzas oscuras lo saben e intentarán hacerse con tan preciado tesoro. Hoy descubrimos… El Señor de los Anillos.

Autor: Reiner Knizia

Arte: Bluguy, John Howe

Editorial: Devir Iberia

En el Señor de los Anillos nos pondremos en la piel de hobbits que van a salir de aventuras con el objetivo de lanzar el anillo al centro del Monte del Destino antes de que las fuerzas de la oscuridad los atrapen y se hagan con él. Para ello, recorreremos las localizaciones principales de la novela y tendremos que intentar salir airosos de las pruebas y enemigos que allí nos encontremos.

Así pues, lugares como Moria, El Abismo de Helm, El antro de Ella-Laraña y el mísmisimo Mordor, son los lugares que tendremos que recorrer y donde sortearemos mil peligros. Pero, ¿Como lo hacemos?

El juego tiene una mecánica de entrega de cartas para pagar los diferentes problemas que nos vayamos encontrando. En esencia, hay 4 tipos de «recursos» en las cartas que los jugadores deberán entregar de forma cooperativa, aunque en ocasiones las pruebas pidan que se entreguen de forma individual.

Estas pruebas de las que hablo aparecen en los diferentes tableros que se van poniendo. El tablero superior indica las localizaciones y el orden en el que van a aparecer. Hay localizacione amigas donde solo hay que ejecutar por orden las cosas que dice, y luego están las localizaciones enemigas, que tienen tablero propio.

Este tablero contiene además el camino que separa a los hobbits del Nazgul que los persigue y que va a por ellos. En diferentes puntos del juego estas figuras irán avanzando paulatinamente y para que nuestros jugadores puedan ganar, no deberán dejar que el Nazgul los atrape antes de destruir el Anillo.

En el mismo momento en el que entramos en una de esas localizaciones enemigas, se pone en juego el tablero que le corresponde. Estos tableros tienen siempre la misma configuración. Por un lado, tienen unos tracks que los jugadores irán recorriendo y que desencadenarán unos eventos que no siempre serán positivos.

El método de juego siempre es el mismo: se van revelando losetas de relato hasta que aparezca una con el icono coincidente a uno de los tracks. Se avanza ese marcador una posición y se pasa a la siguiente fase de la ronda. Esta consiste en jugar hasta un máximo de 2 cartas de recursos de la mano y avanzar en ese camino.

Al avanzar se van cogiendo fichas de runas y se pueden ir cogiendo unas fichas de vida, necesarios los 3 tipos para acabar el escenario.

Y es que hay uno de los tracks que es el principal, y que está marcado con unos números debajo de cada una de las casillas. Se considerará que el escenario se ha conseguido con éxito si se llega al final de ese track principal y, además, todos los jugadores tienen en su haber una ficha de vida de sol, corazón y anillo.

Por otro lado, hay unas losetas de relato que contienen un reloj de arena. Estas losetas hacen avanzar el marcador de sucesos, ubicado en la parte izquierda. Cada vez que se avance, habrá que intentar resolver la prueba que se plantea o por el contrario aceptar las consecuencias.

Llegar al final de este track también es una forma de superar el escenario, aunque las fuerzas se vean mermadas.

A lo largo de la partida podremos obtener la ayuda de Gandalf mediante unas cartas que están disponibles desde el inicio. Una vez se usen estas cartas se descartan y se retiran de la partida. La compra de estas cartas tiene un coste, y se pagará con las fichas de runa que los jugadores habrán ido cogiendo mientras recorren la Tierra Media.

Además, cada una de las ubicaciones tiene unas cartas especiales que nos ayudarán en nuestra empresa, y que en ocasiones podremos obtener si se alcanza cierto momento de algún track y cumplimos una condición. Estas cartas son muy importantes puesto que nos pueden dar ventajas que nos marquen la diferencia entre sobrevivir o perecer.

Cuando los hobbits llegan al escenario de Mordor y empiezan la escalada al Monte del Destino, su misión se convierte en crítica ya que tienen que estar muy focalizados en tirar el anillo al fondo del volcán.

La partida termina cuando los hobbits consiguen lanzar el anillo, o si en algún momento la figura del Nazgul atrapa al portador del anillo en ese momento. Y es que el anillo puede cambiar de portador durante la partida. No olvidemos que ponerse el anillo podrá darnos ventaja de movimiento sin que tengamos que coger losetas de relato, pero por contra, deberemos tirar el dado para ver que penalización se obtiene. Y es que el uso del anillo nunca fue gratis.

Opinión del juego:

El señor de los Anillos nos traslada a la famosísima novela de J.R.R. Tolkien y nos invita a recorrer los principales escenarios de la historia para ponernos en la piel de los hobbits y vivir la aventura desde dentro. El anillo corrompe, y ya ha estado demasiado tiempo en La Comarca, así que ya es hora de acabar con él. Máxime cuando se nota que vienen vientos que traen rumores de que las sombras se están movilizando para recuperar lo que es suyo.

No lo podemos permitir, o todo lo bueno que conocemos, se terminará acabando. Es por ello que nos ponemos en marcha e iniciamos lo que posiblemente sea nuestra mayor aventura.

En este juego cooperativo deberemos unir nuestras fuerzas para, en cada uno de los turnos individuales que van realizando los jugadores, jugar cartas de nuestra mano para poder ir avanzando en los diferentes marcadores de los escenarios. Pero todo ya está explicado en la reseña. Lo que más me interesa comentar de esta parte es que casi todo lo que vamos a encontrarnos a lo largo de un escenario está precisamente impreso en él y de manera visible.

Esto dota al juego de una posibilidad de estrategia muy grande, y facilita la comunicación entre jugadores para definir su hoja de ruta y cómo enfrentar los diferentes peligros que saben de antemano que les van a venir. Lo que pasa es qué podríamos pensar que al ser estático, todas las partidas serían iguales. Y nada más lejos de la realidad, porque hay 3 componentes que dotan de ese azar necesario al juego.

En primer lugar tenemos las losetas de relato, que nos irá marcando el camino y el final de turno de los jugadores. No sabemos si el turno durará mucho, si podremos conseguir un buen puñado de runas o no, o si el marcador de suceso va a moverse mucho y nos va a complicar la existencia. Y todas las losetas que se saquen se vuelven a meter en el turno siguiente para que estén disponibles para el siguiente jugador.

Por otro lado las propias cartas de juego hacen que en cada turno tengamos que tomar la decisión de si descansamos y robamos cartas para aumentar nuestra mano y tener mas probabilidades de enfrentarnos a los futuros problemas, o estiramos el chicle e intentamos avanzar en la historia con lo poco que podamos tener. Nunca sabemos que nos va a tocar en la mano, así que ese punto de intriga lo hace genial

Finalmente, el dado. Ese duro competidor que aparece de vez en cuando y que nos puede poner realmente en aprietos si el azar no está con nosotros. Hará que avancemos hacia el Nazgul más de lo deseado y que debamos retroceder descansando un poco.

En definitiva, El señor de los Anillos es un juego de mesa que a pesar de tener más de 20 años, tiene un sabor muy fresco a clásico. Un juego que ha envejecido perfectamente bien y cuya producción es la necesaria para tener un juego que aguante otros 20 años más. Si tenéis oportunidad y os gusta el tema, no dudéis en probadlo o haceros con una copia.

Nos vemos en la próxima.

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