Hoy descubrimos… Aeon’s End

Todo fue oscuridad y desolación al final de los días. Fuimos excluidos del mundo y solo nos queda Gravehold, nuestro hogar. Los Sin Nombre vienen a arrebatárnoslo, pero nuestros magos, los magos de la grieta, se han hecho fuertes y quieren combatir. No les será fácil. No se lo pondremos fácil. Hoy descubrimos… Aeon’s End.

Autor: Kevin Riley

Arte: Gong Studios, Stephanie Gustafsson, Scott Hartman, Daniel Solis

Editorial: SD Games

Aeon¡s End nos traslada a un mundo de fantasía donde nos pondremos en la piel de magos que intentarán mediante hechizos, combatir a una de las bestias de Los sin Nombre. Estas bestias también son conocidas como Némesis, y mediante sus golpes, hechizos y esbirros, tratarán de atacarnos a nosotros y a nuestra ciudad, Gravehold.

Tendremos que intentar soportar los embites defendiendo todos los puntos de vida que tiene la ciudad, y los puntos de vida que tenemos nosotros. No va a ser fácil, pero tampoco se lo vamos a poner dificil.

En Aeon’s End, cada uno de los jugadores encarna a un mago. este mago viene representado por una tarjeta que pondremos delante de cada jugador. Básicamente, la hoja está distribuida en diferentes zonas. En la parte superior encontramos las ranuras para poner las grietas, que serán los sitios donde cargaremos nuestros hechizos, aunque esta parte la veremos luego.

En la tarjeta de personaje se especifica la mano inicial de cada jugador, y es que Aeon’s End es un juego deckbuilding, donde cada personaje empieza con un mazo de cartas, mediante el cual tendrá que ir comprando más cartas y pagando el coste con las que tenemos en la mano.

En la parte inferior vemos la zon de cargas, donde una vez relleno, podremos usar la habilidad de ese personaje, descrita justo encima.

A parte, viene espacio para la vida del prsonaje, el mazo de cartas, y el mazo de descarte. Y una de las cosas más importantes, el turno de jugador.

El turno de juego no se hará de forma rotativa como sucede en otros títulos. En Aeon’s End, el turno de juego lo marca un mazo de cartas. Como decíamos antes, cada jugador tiene un espacio para una ficha de orden de turno, y por otro lado, hay un mazo de cartas compuesto con cartas con los números de los jugadores, y por cartas de Némesis. Así pues, se revela una carta del mazo y se ve quién va a jugar el siguiente turno.

Cuando todas las cartas han sido reveladas, se barajan y se vuelve a empezar de nuevo, haciendo que en cada ronda el orden de turno sea totalmente aleatorio.

Del mazo de cartas de cada jugador, solo cogerá 5 para tener en la mano y jugar. Las cartas nos dicen el número de puntos de éter que nos dan, que es el recurso que usaremos en Aeon’s End para comprar otras cartas del mercado central.

En este mercado, compuesto por 9 pilas de cartas, cada una de ellas tiene un coste representado por un valor en la parte superior derecha. Una vez descartadas las cartas de nuestra mano que queramos, podremos gastar el éter para comprarlas, entre otras cosas.

Otra cosa que podemos hacer con el éter, es aumentar las cargas de habilidad de nuestro personaje, que son los espacios de la parte inferior de nuestra tarjeta de mago, como se comentó anteriormente. Una vez las hemos rellenados todas, podremos usar la habilidad y a continuación, vaciar los marcadores.

También podremos ampliar las grietas o incluso abrirlas pagando el coste que nos indica. Las grietas son esas tarjetas cuadradas que tiene cada jugador encima de su personaje, y los cuales indican el número de espacio para hechizos que podemos poner.

Es importante destacar que si una grieta no está abierta del todo, aún le podemos asignar un hechizo, pero en la siguiente fase de hechizos que nos toque, se jugará obligatoriamente.

Por otra parte, en el turno de la Némesis, jugaremos unas acciones de forma secuencial, dando paso primero a poner unas cartas a su derecha y activando toda la fila de cartas que ya hubiese. Estas cartas estám compuestas por cartas de secuaz o de poder.

Si es una carta de secuaz, tiene puntos de vida propio, así que deberemos, cuando ataquemos, decidir a quién queremos que le lleguen los daños, si al secuaz o a la Némesis. Por otro lado, si la carta es de poder, deberemos asignarle los marcadores de poder que marque la carta, e ir quitándoselos para poder descartarla.

En el momento en que nosotros lanzamos los hechizos que teníamos cargados, el daño que podemos ocasionar o va dirigido a los secuaces, o va dirigido a la Némesis. En este caso, moveremos el dial tantos puntos de vida como le quitemos. La intención y objetivo del juego es dejarlo a cero.

Por contra, la Némesis y los secuaces irán haciendo puntos de daño que pueden ir contra los magos de los personajes o contra Gravehold. En este caso, deberemos mover el dial de puntos de daño de la ciudad. Si en algún momento llega a cero, perdemos la partida.

Opinión del juego:

Aeon’s End es un juego de construcción de mazos donde los jugadores deberán combinar sus cartas para confeccionarse un mazo de la forma más optima y poder aprovechar su potencial para atacar.

Este sería el resumen mecánico básico del juego, pero la profundidad es mucho mayor. Es un juego donde la estrategia se conforma desde el primer momento, puesto que todo el mercado de cartas que se pueden comprar está al alcance desde el primer momento. Con lo cual, en base a las capacidades de cada jugador, las fortalezas y debilidades de la Némesis, y precisamente ese mercado visto, los jugadores pueden hacerse una idea de la estrategia que deberían llevar a cabo.

¿Esto quiere decir que es un juego fácil? Para nada. Puesto que hay dos elementos que añaden un azar que vuelve al juego mucho más interesante. Uno de ellos es el mazo de cartas de turno de juego. Este mazo hace que la estrategia pueda verse truncada por dos turnos seguidos de la Némesis que no esperábamos, o que nos quedemos cortos pensando que tardaremos en que nos toque jugar nuestro turno, y nos sale dos veces seguidas.

Pensabas que tendriamos un turno para comprar cartas, preparar tu mazo y jugarlo, pero no ha sido así, asi que habrá que adaptarse a lo que uno va teniendo. Esto me parece un aspecto maravilloso del juego, y se disfruta una barbaridad.

El otro elemento es el mazo de cartas de la Némesis, que va sacando cartas de manera aleatoria y que va dando un turno de ataque secuencial que no podemos dejar a un lado y olvidarlo, porque puede ser mortal. Es un elemento que tenemos que ir balanceando y manteniendo a raya, pero sin descuidar los puntos de ataque a la propia Némesis.

Nos pasará en ocasiones que habrán pasado 4 o 5 turno y no habremos ido a atacar a la Némesis, y todo por apagar los fuegos que nos han ido surgiendo.

Aeon’s End es un juego de pasarlo mal, de ir apretado en recursos, de ir parando golpes y apagando fuegos. Pero también es un juego de cooperación, de combos, de cuándo poner las cartas de tal manera que en turnos sucesivos nos salga un conjunto que nos permita tener el éter suficiente para hacer un gran turno.

Es un juego con una carga épica espectacular, con una sensación de orgullo cuando derrotas a la bestia y con la sensación de haberte quedado a años luz de la victoria cuando te han ganado. Pero sea cual sea el caso, es de esos juegos que una vez ha pasado la partida, la has recogido, y han pasado horas, se te queda el regusto en el paladar. Le das vueltas a la cabeza a la partida mientras haces la comida o estás barriendo.

Es de esos juegos que tienen mucho recorrido. Que la cantidad de monstruos a los que enfrentarte cruzado con la cantidad de combinaciones de magos que puedes usar para luchar es demasiado grande como para no acabártelo.

Un juego que nos ha encantado, que estamos disfrutando enormemente y que vaticino que va a estar en la ludoteca mucho mucho tiempo.

Nos vemos en la próxima.

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