Hoy descubrimos… Hadara

Tenemos la misión de gestionar los recursos de nuestra tribu. De hacerlos avanzar en el tiempo y verlos crecer en un mundo compartido con otras culturas. Habrá que reclutar los mejores personajes y traer a la mejor gente con nosotros. Es momento descubrir la agricultura, de potenciar la cultura y tener presente el poder militar. Hoy descubrimos… Hadara.

Autor: Benjamin Schwer

Arte: Dominik Mayer, Andreas Resch

Editorial: Devir Iberia

Hadara se juega a lo largo de 3 épocas en las que se llevan a cabo unas fases concretas de juego. En ellas iremos, a grandes rasgos, cogiendo personajes para nuestro tablero personal que nos irá reportando beneficios siempre y cuando podamos pagar el coste económico. Pero no adelantemos acontecimientos. Vamos paso a paso.

Fase A:

1.- Robar cartas y girar la rueda.

Cada jugador deberá robar dos cartas de la pila que corresponda con el animal de su escudo de tablero personal, para a continuación y por orden de iniciativa dejar una carta en la zona central y coger la otra.

El tablero central se compone de una rueda que va girando y asignando el escudo a uno de los 5 mazos de cartas que hay disponibles. En esta primera fase, con esta elección principal, se va formando un mazo que usaremos en la Fase B.

¿Pero qué pasa con las cartas que se quedan en la mano los jugadores? Estos pueden decidir si se lo quedan o no pagando el coste en monedas que indica la carta. Si no se las quedan deberán descartarlas y ganar las monedas que toque en función de la Época que se esté jugando.

Si se la quedan, deben avanzar los marcadores en los colores que indique la carta. Estos marcadores son de Ingresos (amarillo), Poder militar (rojo), Cultura (azul) o Comida (verde).

En el caso de que un marcador sobrepase el número 10, se coloca un marcador adicional de decenas y se continua desde el principio otra vez.

2.- Ingresos.

En este momento todos los jugadores cogen de la reserva tantas monedas como corresponda en su marcador de Ingresos (amarillo). No hay que dejar escapar este marcador porque es lo que permite ir obteniendo cada vez más dinero ya que en Épocas posteriores los costes de las cartas van a ser superiores.

Cabe destacar también que no siempre se tendrá que pagar el precio total de las cartas, ya que el coste se verá reducido en 1 moneda por cada carta que ya se posea de ese mismo color.

3.- Ocupar una región.

Al ocupar una región el jugador coge una de las losetas de región siempre y cuando tenga un Valor Militar al menos igual que el valor que indica dicha loseta. Si es así, puede cogerla y quedársela a la izquierda de su tablero personal.

A continuación debe decir si la Ocupa o la Anexiona. Ocupar hace que el jugador reciba tantas monedas como el valor verde que indica la loseta en su parte superior izquierda. Si decide Anexionar, deberá pagar el valor rojo y voltear la loseta, para posteriormente recibir los recursos que indique la loseta por detrás.

Haga lo que se haga con la región, esta aportará un valor de puntos de victoria la final de la partida, que es el número que indica la parte inferior derecha de la loseta.

4.- Esculpir bustos

Cada jugador decide si quiere esculpir uno de los 4 bustos que tiene disponibles en su tablero personal desde el principio de la partida. Para ello se debe haber alcanzado el nivel de Cultura que pida el espacio en concreto. En ese mismo espacio se muestran los puntos de victoria que el jugador ganará si esculpe ese busto.

Una vez esculpido, el jugador coloca una ficha de bonificación de recurso seleccionado en el busto, lo que le aportará instantáneamente el aumento de recurso del color que ha elegido.

Fase B:

1.- Quedarse una de las cartas visibles de la zona exterior

Ahora los jugadores cogen 1 carta de uno de los mazos cualquiera y toma la misma decisión que hizo en la Fase A: o la descarta cobrando monedas, o la compra pagando el coste asociado (teniendo en cuenta los descuentos aplicados).

Se continua en orden de las agujas del reloj hasta que todas las cartas han sido vendidas o compradas.

2.- Ingresos

Igual que en la Fase A.

3.- Ocupar una región

Igual que en la Fase A.

4.- Esculpir un busto

Igual que en la Fase A.

5.- Alimentar a la población

Tenemos que alimentar a todos los integrantes de nuestra civilización, así que cada jugador compara el número de cartas que tiene con su nivel de comida. Si la comida es superior, no pasa nada. Pero si el nivel de comida es inferior tendrá que desprenderse de cartas hasta llegar al nivel de comida.

Cuando alguien se desprende de una carta también pierde los recursos que esta le otorgase.

6.- Comprar sellos dorados o plateados

Los jugadores tienen la posibilidad de adquirir unos sellos que pondrán en sus tableros personales y que reportarán puntos de victoria al final de la partida. Cuando se compra una sello plateado se coloca una ficha de recurso para puntuarlo al final de la partida. Es decir, si se coloca un marcador rojo se puntúa la mitad del valor del marcador.

Sin embargo, los sellos rojos otorgan puntos en función de los sets de colores de cartas que se hayan adquirido. Si se compra un sello, se obtienen 7 puntos por cada set de 5 cartas. Si se compran los dos sellos, 14 puntos por cada set al final de la partida.

Cuando se ha pasado por todas las fases se considera que se ha acabado una Época. El juego consta de 3 Épocas, y al final se cuentan los puntos totales en función de todo lo que se ha ido indicando que otorgaba puntuación. Además, habrá que contar las cartas lilas, que puntúan por si solas en base a unas condiciones.

Al final de la partida el jugador que tenga más puntos de victoria gana la partida.

Opinión del juego:

Hadara es un juego donde los jugadores deberán ir construyendo su civilización y mejorando su producción de diferentes recursos para poder gestionar la compra y adquisición de diferentes aspectos del tablero personal. Todos los elementos hilados en un punto que da la estrategia necesaria. Un juego procedimentado y estructurado en todas sus fases y con un reglamento claro y conciso que ayuda a jugar rápidamente después de una primera lectura.

Ahora hablaré más en profundidad sobre las mecánicas y bondades de Hadara y por qué es un juego al que tendríais que estar jugando como mínimo, y comprando como poco. Pero antes dejadme que os cuente mi relación con el juego.

Cuando Devir anunció que sacaba el juego y vi los primeros compases del turno y las mecánicas básicas, me dio una pereza horrible enfrentarme al juego porque yo ya tenia juegos como ese. No me aportaba nada. No me apetecía en absoluto enfrentarme a un euro introductorio (o eso pensaba yo) porque en mi ludoteca ya tenía ese tipo de juegos. Que equivocado estaba.

Pero como (me) suele pasar en ocasiones en esta afición, conscientemente no lo quería probar pero algo en mi subconsciente debió quedar, porque cada vez que veía una foto en redes sociales, o escuchaba hablar de él en un podcast, o veía algún video, me despertaba otra vez algo que si bien yo pensaba que no era interés, por lo menos algo iba quedando. Y más cuando veía que se le comparaba con 7 Wonders.

Pero lo probé. Me lo pusieron en la mesa, lo desplegaron y me lo explicaron en 5 minutos. No más. Así, sencillo. 2 fases, 3 acciones, y ya estaba enganchado.

Hadara tiene la facilidad de enlazar cada uno de los recursos en los que tienes que ir medrando para poder optar a adquirir elementos de otras fases. Esto podría ser cuadriculado y sistemáticamente igual siempre si no fuese porque el motor de todo es la compra de cartas, y ahí es donde entra el azar controlado. Controlado porque debido a la interacción que aportan las decisiones de los jugadores, la estrategia tendrá que irse variando.

Es una carrera de fondo agradable, donde siempre se podrá hacer algo y eso genera una sensación de no perder turnos que personalmente me gusta mucho. Lo más interesante del juego es tener que montarse su propio motor para no quedarse atrás. Para ganar suficiente dinero y comida, y no tener que sacrificar cartas.

En definitiva, un juego familiar plus, aunque yo diría que un puntito más. Y ese poquito más lo adquiere jugando más y más partidas, que es cuando empiezas a conocer y reconocer las estrategias que subyacen.

Por todo esto, creo ver en el título uno de los imprescindibles en mi ludoteca, así que desde aquí no puedo hacer nada más que recomendarlo encarecidamente.

Nos vemos en la próxima.

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