Hoy descubrimos… Soviet Kitchen

Nuestro ejército vuelve del campo de batalla famélicos, pero el problema es que no esperábamos que llegasen ya y nos ha cogido desprevenidos. Rápido, hay que darles lo que sea con tal de calmar ese hambre voraz. No importa, lo que sea… Si, incluso eso… Ya veremos que pasa. Hoy descubrimos… Soviet Kitchen

Autor: Andreas Wilde

Arte: Andreas Wilde

Editorial: Devir Iberia

Soviet Kitchen es un juego cooperativo donde los jugadores encarnan a un grupo de cocinero soviéticos que intentarán dar de comer a las tropas patrias porque vienen famélicas del campo de batalla. Para ello, y dada la urgencia y la poca previsión, deberán hacer uso de cualquier cosa que tengan a su alcance. Lamentablemente no siempre serán ingredientes muy saludables, pero ya nos ocuparemos de eso.

El juego se maneja a través de una aplicación que nos propondrá un plato con unos ingredientes de unos colores específicos, pero como seguramente no dispondremos de ellos, deberemos usar cualquier otra cosa que por lo menos se asemeje en su color.

Los jugadores dispondrán de unas cartas que se reparten al principio del turno. Estas cartas no implicarían mayor problema si no fuese porque en la mayoría de las ocasiones estos elementos llevan un grado de intoxicación que se suma al cocinado.

Cartas del juego hay de todos los tipos: desde , arándanos, hierbas o zanahorias hasta sangre humana, un acordeón o uñas, entre muchas otras cosas. Como decíamos, estas cartas contienen en la parte superior un nivel de intoxicación para ayudarnos a calcular que es lo que estamos metiendo en la batidora.

La aplicación funciona de tal manera que se sirve de la cámara del móvil para poder escanear un código QR impreso en la parte posterior de las cartas y poder así añadirlo y que sume al plato.

Una vez cada jugador ha escaneado su carta, la app hace una mezcla cromática y evalúa como de cerca hemos estado al color que pedía el ingrediente que estamos preparando en ese momento. Deberemos entonces llegar al mínimo de parecido para poder ganar rublos y sortear el descontento de la tropa.

Además, el juego nos da unos retos en la preparación de los platos como por ejemplo conseguir un número de rublos, no perder soldados por intoxicación, etc.

                             

No solamente eso, porque Soviet Kitchen nos ofrece un modo historia con una campaña que desarrollaremos a lo largo del mapa y donde se irá incrementando el nivel de dificultad. Además, se irán desvelando capítulos conforme avancemos en la aventura con la inclusión de nuevos capítulos, retos y cartas que añadir.

Cabe destacar que algunas cartas tienen poderes y efectos que harán que en muchas ocasiones perdamos control sobre el cocinado, porque aunque nos convenga jugar una carta, puede que el efecto aplicado nos juegue una mala pasada.

No todo va a ser malo, y es que el frio con vodka se vive mejor. Cartas como esta nos permitirán aderezar nuestra suculento menú reduciendo el nivel de intoxicación. También hay eventos para pasar una carta a otro jugador, o hacer que una carta no cuente aunque se añada a la batidora.

Al finalizar cada plato iremos recuperando un poco de vida en función del grado de intoxicación que no hayamos alcanzado debido temáticamente a que los estómagos de los soldados esperemos que sean más fuertes de lo que el plato llegue a envenenar.

Y es que tenemos un número de vidas representado por muñecas matrioskas y que si perdemos habremos fallado profesionalmente como chefs y quizá nos quieran colgar en el centro de la plaza roja de Moscú.

Opinión del juego:

Soviet Kitchen es un juego de cartas cooperativo basado en unos retos que nos propone la propia aplicación del juego. Mediante el escaneo de los QR iremos añadiendo esos elementos a la cocción, y eso es algo novedoso y ágil que gusta mucho cuando se presenta a alguien en su primera partida.

Pero Soviet Kitchen es mucho más. Es risas, risas y risas, aderezadas con los lamentos de los jugadores cuando alguien echa una carta que fastidia al plato. Esto es maravilloso, porque se llega a crear hasta tensión y comentarios del estilo «ya verás cuando lo mezclemos», «esto no se lo come ni el perro» o «¿en serio no tenias nada mejor?»

Es cierto que un elemento que a mucha gente no le gusta es basarse en una aplicación para jugar, pero es que está tan bien integrada que no sientes como ocurre en otros casos que solo tengas que estar mirando la app. Me recuerda al caso por ejemplo de Alquimistas, dónde es solo un elemento mecánico adicional que no resta jugabilidad física durante la partida. Y estas cosas si que ayudan a los que somos muy fan de lo analógico.

Soviet Kitchen trae sorpresas, trae nuevos retos conforme pasan las partidas y vamos desvelando nuevos capítulos. No puedo hablar mucho de ellos para no romper la magia de que cada uno de vosotros lo descubráis por vosotros mismos.

Un juego pequeño con un precio contenido que se le puede sacar a cualquier jugador y que hará las delicias de aquellas sesiones donde queramos disfrutar de la diversión del grupo y de las cosas alocadas que vayamos metiendo en el plato. Esperemos que disfrutéis y degustéis estas magníficas exquisiteces. ¡Que aproveche!

Nos vemos en la próxima.

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