Hoy descubrimos… It’s a wonderful world

Cada uno de los participantes en la partida es una de las personas que se encarga de ampliar y gestionar los recursos que ofrezcan los edificios que se vayan construyendo. Es casi una carrera por ver quién consigue más puntos en esta competición. Hoy descubrimos… Its a wonderful world.

Autor: Frédéric Guérard

Arte: Anthony Wolff

Editorial: Tranjis Games

En It’s a wonderful los jugadores deberán construir un imperio a través de las cartas de edificios que vayan construyendo. Estas cartas producirán recursos que los jugadores emplearán para esas mismas construcciones, las cuales otorgarán en algunas ocasiones puntos. Al final de la partida, el jugador que consiga una mayor cantidad de puntos será el ganador y el que gestione mejor un imperio.

El juego se basa en la cartas de desarrollo que los jugadores tendrán en su mano y que tienen unas características concretas. Veamos como son:

En una carta de desarrollo encontramos el nombre en la parte superior. En la parte superior izquierda está el coste de producción que tiene. En la parte inferior hay una franja que contiene, por una parte en la parte izquierda los puntos que otorga, en la parte central lo que aporta en la fase de producción, y por último en la parte derecha hay un icono que indica el tipo de carta que es.

Justo encima de la franja también podremos ver en la parte central lo que otorga la carta justo en el momento de construirla, y en la parte derecha, lo que aporta la carta si el jugador decide descarta y mandarla al reciclaje.

Por otro lado, los jugadores tienen cada uno de ellos una carta de Imperio, que es la que tiene en la parte inferior izquierda el nombre del imperio, en la parte inferior derecha el coste de producción de una unidad de Krystallium. En la parte superior de la carta encontramos una condición de obtención de puntos de victoria y lo que produce por defecto ese imperio en cada fase de producción.

Además, la carta indica si el lado A o el lado B. Eso hará que varíe la configuración de las partidas y que los jugadores empiecen de manera diferente entre ellos.

La partida se juega en 4 rondas donde se juegan siempre una serie de acciones que son las siguientes:

  • Fase de selección: todos los jugadores reciben una mano de 7 cartas. De esa mano, seleccionan una cata y pasan el resto al jugador de su izquierda y reciben otras del jugador de la derecha. Repiten esta acción hasta que todas las cartas han sido elegidas por los jugadores.
  • Fase de planificación: Con las 7 cartas que tienen los jugadores tienen que decidir cuales descartan para reciclaje y cuales se van a quedar para poner a construcción. Cuando acaba la fase, se reciben las bonificaciones de reciclaje de las cartas descartadas y se ponen en las cartas en la zona de construcción o en la carta de de imperio.

  • Fase de producción: En esta fase los jugadores van a producir por todos los edificios que tienen construidos. Un edificio está construido cuando se han pagado todos los recursos y se pasa a la parte superior de la carta de imperio. En ese caso, se van a producir recursos por el orden que tiene el tablero central de recursos.

Los jugadores van cogiendo esos recursos que van a servir para rellenar otros edificios o bien para intercambiar por el elemento comodín: el Krystallium. Además, por cada uno de los elementos que se van produciendo, se evalúa cuál es el jugador que más recursos recibe. Éste recibirá una ficha de financiero del color que marque el recurso.

Después de 4 rondas, los jugadores tienen que evaluar la puntuación que tienen en sus cartas y en su carta de imperio. El jugador que tenga más puntos, gana la partida.

Opinión del juego:

Hace mucho tiempo que venia viendo este juego en redes sociales, en videos en Youtube, y por supuesto, desde hace ya unos años desde que se presentó en la feria de Essen. Lo primero que escuché del juego es que se parecía y que desbancaba a uno de los grandes clásicos como es 7 Wonders, lo que para mí personalmente es algo muy bueno ya que tiene unas mecánicas que me divierten y a las que les veo todas las bondades.

Pero también por eso se lo juzgó de manera injusta, porque los detractores del 7 Wonders no veían nada nuevo ni diferente en el juego. Todo lo contrarío que me ha pasado a mí.

En It’s a wonderful world me he encontrado un juego rápido, con muchas decisiones, con estrategia y con partidas rápidas donde en ningún momento se puede generar un entreturno que te haga aburrirte. Puede ser que, como siempre que existe draft en un juego, algún jugador haga de tapón al pasar las cartas pero quitando ese aspecto no creo que enquiste en ningún momento.

Es cierto que el juego puede pecar de multisolitario, pero para lo que duran las partidas no me importa en absoluto. Te coges tus cartas, las seleccionas, pasas las que no quieras, recibes más y vuelta a empezar. Luego descartas o pones en construcción las que te interese y recibes la bonificación inmediata, o la producción posterior. Y eso es maravilloso, da una sensación muy agradable de gestión que yo busco en este tipo de juegos.

Y es más, funciona perfectamente a 2. Si, puede parecer obvio, pero es que 7 Wonders tiene una versión rara que no acaba de funcionar. En este caso sí. Y es más, tiene un modo en solitario que sirve para irse midiendo la puntuación propia bastante agradable, aunque no soy el objetivo de ese tipo de modos para estos juegos.

En definitiva, un juego totalmente recomendable con el que se disfrutan partidas rápidas, con un arte para mi totalmente adecuado, y de esos que ven mesa con mucha asiduidad porque acoge un amplio rango de tipos de jugadores, ya que puede servir perfectamente como introductorio o para jugadores más avezados. Compra, bajo mi punto de vista, necesaria.

Nos vemos en la próxima.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

1 × dos =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.