Hoy descubrimos… Dulces sueños

Soñar siempre es algo bonito que podemos hacer hacer mientras tenemos ese momento reparador que nos da el dormir plácidamente. Pero en ocasiones nos sobrevienen pesadillas que enturbian el momento. Vamos a intentar sortearlas y aprovechar la ocasión para ser el que antes se despierte y de la mejor manera. Hoy descubrimos… Dulces Sueños

Autor: Neil Kimball

Arte: Zoé Plane

Editorial: Devir Iberia

En Dulces sueños los jugadores tienen que recorrer una tablero circular de 10 espacios hasta volver a saltar la valla que los lleve a una nueva vuelta. Cada vuelta que den les otorgará 5 puntos que sumarán al parcial de esa ronda. Pero no estarán solos, pues un meeple de pesadilla recorre también el mismo camino. La ronda terminará en el momento en que la pesadilla alcance la valla y la salte.

Los jugadores en su turno jugarán una de las cartas de su mano y llevarán a cabo las acciones que describen. Es la manera de que tienen de moverse a través del tablero circular dando los pasos que indique la carta. Lo principal que hay que tener en cuenta es que no se puede coincidir en una casilla con la pesadilla, ya sea porque se llega ahí, o porque donde esté un jugador llega la pesadilla.

Además, algunas cartas permiten poner fichas de de acción marcadas con el símbolo de Z. Si es así, el jugador podrá elegir poner una de esas fichas en cualquiera de las losetas de sueño que haya distribuidas por el tablero. En el momento en que se cae en una de esas casillas que tenga una loseta de sueño adyacente y que contenga una ficha de acción de su color, podrá decidir retirarla para ejecutar la acción.

Si al hacer el movimiento se consigue saltar la valla, se aumenta 5 puntos en el marcador de puntuación. Si no, el jugador roba una carta del mazo para dejar pasar el turno al siguiente jugador.

En ese mazo encontraremos cartas de pesadilla, que hará que se mueva por el tablero. Cada una de las pesadillas del juego tiene su propio mazo y cada una de ellas ejecuta movimientos de una manera distinta.

En el caso de que se robe una de esas cartas, se hace la acción correspondiente y se lleva la carta al mazo de descarte. A continuación el jugador robará otra carta para completar su mano de 2. Ni que decir tiene que si se vuelve a robar una carta de pesadilla se procederá de la misma manera.

Si la pesadilla alcanza un espacio del tablero donde haya uno o varios jugadores, estos tumbarán sus fichas de oveja para marcar que ya han sido alcanzados una vez. En ese estado, en el momento en que un jugador vuelva a ser alcanzado caerá eliminado de la ronda y perderá todos los puntos conseguidos.

Pero no todo es negativo, pues las ovejas cuentan con una loseta de sueño que les permitirá volver a levantar su ficha para volver a tener restablecidos las dos veces que puede ser alcanzado.

En el momento en que un jugador salta la valla tiene la oportunidad de salir del sueño y terminar la ronda con todos los puntos que haya conseguido, pero no podrá seguir forzando su suerte dando más vueltas ni haciendo movimientos por el tablero.

Cuando todos los jugadores deciden salir del sueño o bien hayan sido eliminados, la ronda termina. Es el momento de hacer avanzar las fichas de almohada que tienen en el tablero. Estas fichas van en orden decreciente de puntuación. El jugador con más puntos moverá su almohada más espacios hacia atrás, y así en orden consecutivo.

La partida terminará cuando uno de los jugadores, en alguna ronda, consiga hacer tantos puntos como para poder hacer cruzar su ficha de puntuación con su ficha de almohada.

Opinión del juego:

En Dulces suelos nos encontramos ante un juego de forzar la suerte donde los jugadores deberán ir girando a través de un tablero circular e ir sumando puntos que o bien consigan a través de losetas de sueño o bien los conseguidos por los saltos de la valla.

Tengo que decir que a primera vista el juego me pareció un juego infantil por la estética, pero se convierte en un familiar en de push your luck en cuanto juegas la primera partida. Me explicaron el reglamento y nos pusimos a jugar de inmediato a una partida a 4 jugadores. Desde el primer momento entiendes que tienes que tener buenas cartas de movimiento para poder desplazarte rápido, pero más importante es quizá el ir poniendo fichas de acción que te permitan ejecutarlas.

Y es cierto que al inicio solo hay 2 de ellas, pero después de la primera ronda, cuando los jugadores deciden cuáles y dónde poner las siguientes el juego se vuelve más estratégico y más táctico. Así pues, lo que podría ser un movimiento de 2 pasos, se puede convertir en una vuelta entera usando las losetas adecuadas y teniendo ese toque de suerte que se necesita para poder cuadrar todas las variables de posición de la pesadilla y acciones jugadas.

Me encanta la mecánica de finalización de partida y como el perder una ronda y no puntuarla, no es óbice para no lugar por la victoria. No importa si has forzado la suerte en una de ellas y la fortuna no te ha acompañado en algún momento. No te quedarás descolgado porque el juego en ese sentido es amable y no penaliza de manera cortante.

El hecho de que vengan diferentes tipos de pesadillas y cada una se mueva de una manera diferente hacer que le de un atractivo extra que anima a jugar en momentos desenfadados y con jugadores de todo tipo. Bueno, de todo tipo no. Si no te gusta que el azar haga presencia al sacar las cartas de pesadilla, y te gusta tener el control de todo en todas tus partidas, seguramente Dulces sueños no te convencerá.

Pero si lo que te gusta es disfrutar, reírte, pásatelo bien y gestionar un punto táctico y estratégico de los elementos que tienes, la verdad es que el juego te va hacer pasar un buen rato. Perfecto para jugar en familia porque admite un uso polivalente.

Nos vemos en la próxima.

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