Hoy descubrimos… The king is dead

¡El amado rey de la isla de Gran Bretaña ha muerto! Todavía está el cuerpo caliente y las 3 grandes facciones van a luchar por hacerse con el poder de los diferentes territorios para tener el control y hacerse con la corona. ¿Aprovecharás el momento para estar del lado correcto cuando llegue la hora? Hoy descubrimos… The king is dead.

Autor: Peer Sylvester

Arte: Benoit Billion

Editorial: Do it Games

En The king is dead nos ponemos en la piel de nobles influyentes que tienen que ejercer sus acciones para moverse entre las 3 facciones que están pugnando por quedarse con la corona de la isla de Gran Bretaña ahora que el rey ha muerto.

Los seguidores escoceses, galeses e ingleses se irán moviendo por toda la isla y sus diferentes 8 terrenos. Lo que cada una de esas facciones va a intentar es tener la mayoría de sus seguidores en el momento en que se ponga el foco en ese trozo de tierra para así afianzar su poder.

Hay que tener cuidado porque cuando alguna de las facciones no se alza con la mayoría en uno de los territorios, puede que vengan los franceses y aporten inestabilidad a ese nuevo escenario. Pero nosotros vamos a intentar que eso no pase y que podamos estar del lado del bando ganador.

El tablero se divide en 8 territorios y un trozo del mapa de Francia. En estos territorios de Gran Bretaña al principio de la partida se colocarán al azar 4 seguidores sacados de una bolsa, que por cierto, ya no se volverá a utilizar durante el resto de la partida.

Durante la partida, los jugadores irán jugando acciones que harán los cubos de seguidores se muevan haciendo que se vayan colocando un poco para que nos sea beneficioso a nosotros. Para hacer esas acciones, los jugadores cuentan con 8 cartas de acciones que tendrán que dosificar para todo el resto de la partida.

En el turno de un jugador, éste puede hacer 1 de las 2 acciones siguientes: jugar una carta de su mano o pasar.

Al contrario que en muchos juegos donde existe la acción de pasar, en este juego no es decisivo para el resto de la ronda. En el caso de que un jugador pase su turno, la ronda no acabe y le llegue otra vez el turno a él, tendrá que volver a decidir si juega o pasa. Solo en el caso de que todos los jugadores pasen simultáneamente, la ronda se acaba.

Si el jugador decide jugar una de sus cartas de acción, deberá intentar ejecutar la acción por completo, pero si no es posible, tendrá que ser en la mayoría de lo posible.

Básicamente, lo que permiten las cartas es ir moviendo cubos de un territorio para poder ir influyendo en función de las cartas que hay que puntuar. Es la parte más estratégica e importante del juego, y por lo que todo gira alrededor.

La segunda parte de jugar una carta de acción es coger un seguidor (cubo) de cualquier región que se quiera. Este seguidor lo pone el jugador en su zona de corte, que es justo enfrente suyo.

Y es precisamente cuando acabe la ronda que pasaremos a la fase de puntuación de territorio. Cada final de ronda se va puntuar un único de esos territorios, y el orden en que se va a hacer viene determinado por la colocación al azar de unas cartas en los espacio del 1 al 8 en los bordes del tablero.

Lo que se va a evaluar es qué facción es la que tiene más influencia en ese territorio. La que tenga el mayor número de cubos es la ganadora. Así pues, se retiran todos los cubos y se devuelven a la reserva, y en su lugar se coloca un disco del color de la facción más influyente.

Pero si no hay ninguna de las facciones que tenga mayoría es cuando los franceses ocupan ese espacio porque utilizan el caos y desentendimiento. Se coloca uno de los discos de inestabilidad que queden en la región del tablero que pertenece a Francia.

En el momento en que se puntúen las 8 regiones se desencadena el final de la partida. Pero no es la única forma de terminar la partida porque si Francia consigue colocar los 3 discos de inestabilidad en la isla, también se termina.

El tema es que en función de cómo se termine la partida, la forma en la que se va a evaluar el ganador es de forma distinta.

Si la partida termina por coronación, es decir, se han evaluado las luchas de poder de todos los territorios, se cuentan que facciones tienen más discos de apoyo en el mapa. El jugador que tenga más cubos (seguidores) de la facción con más representación en la isla, será el ganador. En caso de empate, se mira la segunda facción. Y si no, la tercera.

Sin embargo, si la partida termina por invasión de los franceses, la partida se evalúa de manera diferente. La partida termina por invasión en el momento en que el tercer disco de inestabilidad se coloca en una región.

Entonces la forma de evaluar el ganador es muy diferente, porque lo que se tendrá en cuenta son los sets que cada jugador tenga de 3 cubos diferentes. Ese jugador habrá conseguido reunir a las diferentes tropas para aguantar los embates del invasor francés. En ese caso, él será el ganador de la partida.

Opinión del juego:

The king is dead es un juego de mayorías donde los jugadores deberán ser estrategas e intentar mover a los seguidores de una facción y de otra para, de un lado para otro viendo en todo momento cuales son los siguientes territorios a evaluar. Esto puede parecer algo sencillo si no fuera porque hay que controlar 3 aspectos fundamentales del juego.

En primer lugar está el uso de un número de cartas tan reducido por jugador que haga que los jugadores tienen que pensar muy bien en qué momento van a jugar acciones. Y de la misma manera, deben entender cuándo deben pasar, porque se pueden ver que todo el resto de jugadores pasen y se acabe la ronda inesperadamente. O por lo menos cuando al jugador no le interesaba

En segundo lugar, los seguidores que los jugadores van cogiendo después de jugar cada una de las cartas de acción es un punto importantísimo por una razón. Y es porque el jugador intenta adelantarse a lo que lee en el tablero, un aspecto principal que hay que intentar ir viendo si interesan más los sets, o si por el contrario nos tendremos que ir decantando por una facción ganadora.

En tercer lugar es el flujo de seguidores que los jugadores van moviendo por la partida en todo momento. Cubos que empiezan en las regiones. De ahí van de un territorio a otro. O del mapa a la corte de los jugadores. O incluso de los territorios a la reserva general, donde volverán al tablero por medio de las cartas de acción.

Eso es algo maravilloso. Que el juego se mueva en tantos planos, con un tiempo de partida tan reducido y que a la vez sea difícil de leer. Es fácil y rápido ponerse a jugar a The king is dead, pero nada fácil dominar la partida de forma lo suficientemente eficiente como para asegurarse la victoria.

En cuanto a la producción del juego, estamos ante una edición magnífica gracias a Do it Games, que no solo se han encargado de reducir el aire de la caja poniendo una nueva más pequeña, si no que ha incluido una expansión que se puede añadir al juego cuando tanto las reglas básicas como las cartas de acciones de astucia se hayan quedado cortas.

Precio ajustado, con partidas perfectas a 2 y 3 jugadores, y donde a 4 jugadores mete un modo por equipos y hace que las condiciones de evaluación del ganador varíen.

Nos vemos en la próxima.

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