Hoy descubrimos… Pajarracos party

Que orgullo de cultivos. Todo el año trabajando duro para tener las mejores frutas de toda la región y así ser el agricultor que más prestigio tenga. Con lo que no contábamos era con esos animales del demonio que se comen todo lo que encuentran a su paso. Pero bueno, tenemos la forma de ahuyentarlos. Gorro de paja, cantimplora y azada, porque hoy descubrimos… Pajarracos.

Autor: Paco Yañez

Arte: Pablo Tomás

Editorial: Zacatrus

En Pajarracos party el objetivo del juego es acabar con muchas cartas de fruta cultivadas al final de la partida, porque los puntos los otorgan el número de cartas que tengamos y el valor del campo cuyo número de cartas sea mayor.

Cada jugador tiene en su mano 5 cartas de juego que previamente ha cogido de un mazo central. Ese mazo central tiene una carta de gusano justo encima de las últimas 10 cartas con el objetivo de que aparezca al final de la partida.

En el turno de juego, el jugador podrá jugar todas las cartas que quiera de un mismo tipo o podrá descartar cartas de su mano. Escoja la acción que escoja, al final del turno deberá robar cartas del mazo central hasta tener 5 cartas otra vez en la mano.

Al jugar cartas se pueden jugar tantas cartas de un mismo tipo de fruta como se quiera y se tengan. Cada conjunto de estas cartas se llama frutal, y solo se puede tener un único frutal de cada tipo de fruta.

  • Las frutas se agruparán en columnas (frutales) por tipo.
  • No podremos tener dos columnas del mismo tipo de fruta.
  • No se pueden bajar cartas a un frutal que ya tenga un espantapájaros o esté siendo atacado por un cuervo.

Las cartas jugosas son cartas especiales de una fruta que hace más atractivo el frutal donde está, con lo que hará que un pajarraco que esté en juego se irá directamente allí para comerse las frutas.

En el caso de que haya más de un pajarraco en juego, el jugador que juega la fruta jugosa decidirá qué animal mover. Pero en el caso de que no haya un pajarraco en juego, la fruta jugosa cuenta como una fruta más de ese frutal.

Los pajarracos se comen una frutal al final del turno del jugador que tenga uno o varios en sus frutales, así que en irán mermando poco a poco el terreno del jugador. La primera que se comerá será la carta de fruta jugosa, pero esto no hará que se marchen, porque ya que encuentran algo dulce cerca, no tienen por qué irse. Eso si, cuando otra fruta jugosa aparezca, este se marchará directamente.

Por otro lado, los pajarracos gemelos se pueden usar para quitar espantapájaros o bien para comerse todas las frutas de un frutal en el mismo turno.

Las cartas de espantapájaros es la oportunidad que tienen los jugadores de proteger sus frutales del ataque de los bichos. Mientras uno de ellos esté en un frutal, un pajarraco normal no podrá acercarse, lo que no lo hace invencible, porque como hemos visto antes, un pajarraco gemelo sí.

Además se puede jugar para eliminar a un pajarraco que ya esté en el frutal para que no siga diezmando la cosecha. Pero no todo es así de bonito, ya que mientras haya un espantapájaros en un frutal, el jugador no podrá seguir sumando cartas de fruta.

Finalmente, otra forma de jugar a un espantapájaros es descartarlo para jugar un turno extra.

Luego está la carta de tractor, que lo que hace es permitir a los jugadores bajar cartas de diferentes tipos de frutas. Pero como no todo lo que reluce es oro, la restricción es que no puede bajar más de una carta de cada tipo, así que tendrá que repartir las cartas por los diferentes frutales que tenga, o incluso podrá empezar alguno si no tiene de un tipo de una carta que esté bajando.

La carta de petardo permite a los jugadores de una forma muy caótica que los pajarracos que tienen en sus frutales salgan volando hacia los de otros jugadores. Si alguien tuviese uno en su mano, lamentablemente bajará a sus frutales.

La carta de gusano, una vez aparezca en juego, irá pasando de jugador en jugador a cada turno que pase, y al final de la partida, el jugador que lo tenga perderá una fruta del frutal más grande que tenga.

Si un jugador no quiere jugar cartas, podrá devolver tantas cartas de su mano como quiera y volver a robar cartas hasta tener una mano completa de 5 cartas.

El final de la partida llega cuando no quedan más cartas en el mazo que robar y alguien ya haya jugado sus cartas y no pueda jugar más.

Opinión del juego:

Pajarracos es un título familiar donde los jugadores jugarán cartas de frutas en una mecánica muy sencilla que permite que todos los jugadores, sean de la edad que sean y estén acostumbrados a jugar o no, puedan pasar un rato divertido. Podríamos decir que es de esos títulos de entrada divertidos para los más pequeños

Son 3 reglas fáciles de asimilar, y ya en la primera partida los jugadores más casuales encontrarán que tienen esa sensación de estar jugando una estrategia con las acciones que van tomando. Es cierto que el juego tiene el azar de robo del mazo central, pero en sus acciones más básicas como la de jugar cartas del mismo tipo y que planee la sombra de los pájaros, aporta tensión.

Interacción directa entre jugadores al enviarse cartas de pajarracos, al protegerse de ellos, y al ponerse frutas jugosas para llamar la atención de los demás frutales y desviar la atención sobre los propios.

Y es precisamente ese punto «party» el que aporta esta nueva versión con nuevas cartas como la del petardo donde un jugador tiene que gritar «Petardo!» a la hora de jugarla para aplicar una mecánica. Paco Yañez ha conseguido uno de esos títulos que están llamados a ser un superventas por parte de Zacatrus. Uno de esos títulos que se regalan en Navidad y que debiera convertirse en uno de esos juegos sencillos, divertidos y los que los niños piden jugar a sus padres y abuelos.

Desde aquí no nos queda otro que recomendarlo.

Nos vemos en la próxima.

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