Hoy descubrimos… MOB: La Gran Manzana

La gestión y el control de las tapaderas de los negocios de La Gran Manzana están en disputa por dos familias mafiosas. Al formar parte de una de ellas habrá que intentar controlar las localizaciones, ganar la mercancía e intentar eliminar a los adversarios. Es tiempo de ser más inteligentes. Hoy descubrimos… MOB: La Gran Manzana.

Autor: Steve Finn

Arte: Ossi Hiekkala, David Sookochoff

Editorial: Bumble3ee Interactive

En MOB los jugadores se pertenecen a dos familias de la mafia de New York de los años 20. Tendrán que mandar a lo largo de 3 rondas a sus colaboradores a unas ubicaciones para poder tomar el control de las mismas y quedarse con toda la mercancía que contengan.

Lamentablemente no somos los únicos en la ciudad. Hay una familia rival que está pugnando por lo mismo, y que jugará con las mismas artimañas que nosotros para conseguir el mismo objetivo.

La partida se desarrolla en dos tableros. El primero de ellos es un tablero de localizaciones donde mandaremos a los trabajadores a que ganen las mayorías para el final de la partida. Estas localizaciones tienen un número de mercancías inicial que podrá cambiar durante el desarrollo de las acciones que se pueden hacer.

Estas localizaciones tienen impresos uno de los dos tipos de dados, o blancos o negros, y cada una de ellas con valores del 1 al 3. Además, en los laterales están las zonas de coche, que es donde los jugadores pondrán a sus trabajadores para mandarlos a trabajar.

El turno de un jugador se juega en 2 pasos.

La primera es la de subir matones a los coches. Este paso es opcional y no tienen por qué hacerlo. Que sea opcional es la primera de las decisiones porque cada jugador juega cada ronda con 20 matones. Cuando estos se acaban, se termina. Así que la gestión de ellos es muy relevante.

Se lanzan los dados y el jugador decide cual marcará la ubicación, y por consiguiente el otro dictará el número de matones que suben al coche seleccionado.

En el segundo paso los jugadores colocan matones en el tablero de acciones y fiscal del distrito, lo que nos lleva a explicar este tablero.

Este consta de 6 filas de acciones donde los jugadores colocarán a sus matones siempre y cuando no haya uno colocado en el espacio elegido. En ellos pone cual es el número de requerido de fichas que pondrán los jugadores para ejecutar la acción.

En cuanto a las acciones, tenemos las principales y las secundarias. Las principales son las que encabezan la fila, y las secundarias son aquellas que están representadas por un icono adicional en la casilla y que podremos realizar si hemos puesto a matones en ese sitio.

Las acciones que puede un jugador realizar son:

  • Cambiar de coche: mover matones de un coche a otro
  • Conducir: llevar a los matones del coche a la ubicación, lo que hará colocarlos en el centro de la ubicación y son los que contarán para la mayoría final
  • Cambiar de coche y conducir: es la combinación en orden de las dos acciones anteriores
  • Desplegar infiltrado: mover una de las fichas de infiltrado de una ubicación a otra

  • Mover cajas: cambiar cajas de lugar entre las diferentes localizaciones.
  • Influir en el Fiscal del Distrito: mueve la ficha del Fiscal, que ejecutará una acción al final de la ronda.
  • Añadir una caja: coge una caja del suministro y añádela a una localización
  • Descubrir al infiltrado: se revela una de las fichas del oponente y se retira del tablero, poniendo en su lugar tantos matones de ese oponente como marcaba.
  • Disparar: en función de la tirada de un dado, se elimina a todos los matones que haya en esa ubicación que corresponda en color y número.

Cuando ambos jugadores han colocado a sus 20 matones en los tableros, se inicia el fin de ronda que consta de unos pasos ejecutados en orden.

Todos los jugadores colocan los matones que tengan en sus coches hacia el centro de la localización. A continuación, el jugador que tenga la ficha de fiscal más alejada de él y ejecuta la acción que marque esta. Después, se eliminan las parejas de matones contrincantes entre sí y se mantiene el resto para la siguiente ronda.

Al final de la tercera ronda se desencadena el final de la partida, donde se revelan las fichas de infiltrado que aún queden y se suman los matones de cada lado. De cada localización se otorgan las cajas de mercancías al que tenga la mayoría, y el jugador  con más cajas, gana la partida.

Opinión del juego:

En MOB: La Gran Manzana nos encontramos un juego de mayorías sobre tablero y con mecánica de acciones en 2 tableros donde los jugadores tendrán que ponerse en la piel de mafiosos para poder llevarse las cajas de mercancías que hay en los diferentes negocios de la ciudad.

Lo primero que te encuentras al abrir la caja es la excelsa producción que tiene el juego. Madera para todo, y unas fichas de poker con el característico ruido que tanto nos gusta al tratar con este tipo de componente. Una estética cuidada, un arte muy acertado y bonito bajo mi punto de vista y unos tableros con un grosor considerable.

Todo de una calidad sobrada que hace que la experiencia de juego sea una gozada.

Pero ahora nos vamos a centrar en las sensaciones de juego. Con partidas rápidas de unos 30 minutos, MOB se desarrolla en 3 rondas iguales donde vamos tomando decisiones desde el primer momento. Hay que ir pensando muy bien donde y en que zonas nos queremos ir desarrollando pero teniendo muy presente que es lo que hace el rival.

Estas decisiones de expansión se van haciendo más importantes a la vez que los jugadores van usando matones para ejecutar acciones en el tablero de acciones y fiscal del distrito. Es crucial poder gestionar los movimientos de todos los elementos que permite el juego, porque a pesar de que carguemos los coches con matones a través de los dados, podemos suplir ese azar con las acciones de mover matones entre vehículos por ejemplo.

Pero no solo eso, esa tensión se mantiene pugnando por una ubicación y desbaratando planes quitándole importancia en cuanto a cajas para hacer que los recursos designados del contrincante pierdan fuelle. Cualquier movimiento que se pueda hacer, ahí está. ¿Cualquiera? No, cualquiera no, porque no se pueden mover matones de los contrincantes, pero para suplir eso se puede tirar de lo que se hacía uso en aquella época en estos clanes: el frio acero de las balas.

Y es que hasta la acción más insignificante puede permitirte contribuir a tu plan maestro por ganar la partida. Cuando piensas que ejecutar una acción de conducir a tus matones hasta la ubicación no tiene sentido ni importancia, te das cuenta que te despeja el camino para volver a cargar el coche.

Pero no solo eso. Los jugadores juegan con un elemento oculto como son las fichas de infiltrado. Algo que le da una capa extra de estrategia donde habrá que ser muy hábil y en ocasiones poder usarlo como hombre de paja. Si, quizá necesitemos perder una localización añadiendo nuevos matones del contrincante para poder tener más información en rondas posteriores. Quizá valga la pena perder una batalla pero ganar una guerra.

En definitiva, MOB es un gran juego de mayorías en una caja pequeña para un número de jugadores poco usual o por lo menos comparándolo con los juegos que tengo en mi ludoteca. Todo un placer porque se explica en 5 minutos y en la segunda acción ya no se escuchan conversaciones entre los jugadores de lo enfrascados y concentrados que están pensando cual será la jugada del otro para poder contraatacar.

Así que si buscas un juego para dos jugadores con muchas decisiones, MOB: La Gran Manzana es un título perfecto, con lo que no nos queda otra que recomendarlo encarecidamente.

Nos vemos en la próxima.

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