Hoy descubrimos… Ringmaster

¡Pasen y vean el mayor espectáculo del mundo! El circo, ese gran show donde grandes y pequeños se dejan sorprender por las mas maravillosas acrobacias. Pero para eso hay que tener el mejor circo, y destrozar a los rivales, ¡y acabar con ellos! Hoy descubrimos… Ringmaster.

Autor: Justin Gary

Arte: Rod Mendez

Editorial: TCG Factory

En Ringmaster los jugadores deben ir jugando cartas donde el texto puede indicar desde la interacción con los jugadores hasta establecer las condiciones de victoria. No todo va a ser paz y tranquilidad, porque los jugadores usarán las peores artimañanas que tienen a su disposición para competir con el resto de los componentes de la partida.

Si pensabas que lo tenías todo controlado en la partida, amigo, estabas equivocado.

Cada jugador empieza la partida con 3 cartas en la mano, y el turno de juego es muy muy sencillo. El jugador activo debe robar una carta del mazo de juego, y con las 4 cartas en la mano decide cual es la carta que juega. Estos dos pasos, robar y jugar, son obligatorios en condiciones normales.

Los tipos de cartas que nos encontraremos a lo largo del mazo de robo son:

  • Eventos: estas cartas se juegan, se aplica lo que pone, y se descarta automáticamente.
  • Espectáculos y Estrellas: cartas que se “contratan” y se colocan en el espacio de juego de cada jugador que las ha jugado
  • Espectáculos secundarios: cartas que se juegan a los jugadores rivales.

Los jugadores van jugando cartas de esta manera turno tras turno hasta que uno de ellos cumpla la condición de victoria que tiene asociada a su zona de juego. De hecho, los jugadores pueden tener más de una condición de victoria e ir preparando su desenlace de manera progresiva. En el momento en que un jugador lo consigue, se proclama vencedor y se acaba la partida.

Opinión del juego:

Ringmaster es un juego frenético, con caos, con mucho azar y que será el terror de los jugadores a los que les guste únicamente el control en sus partidas.

Si, exacto, en Ringmaster no puedes prever a medio o largo plazo porque las interacciones entre jugadores son tan bestias que te pueden desmontar el chiringuito en 2 turnos, y quedarte con cara de poker.

Pero es también por esa razón por la que a mi me encanta. No sé si lo sabéis, pero yo me declaro fan absoluto de Fluxx, otro juego del estilo, y del que me trae risas y risas, piques y algún que otro enfado (de postureo) con los jugadores.

Pues Ringmaster me aporta lo mismo. Partidas rápidas, con poco tiempo de explicación, una puesta en mesa muy sencilla y a jugar y reír. Por esta razón, me parece más disfrutable a 4 jugadores que a 2, porque a pesar de que el caos es todavía mayor, se pueden provocar alianzas efímeras que aporten charlas entre los jugadores, aspecto que busco siempre en este tipo de juegos.

Si además le sumas que el arte me parece precioso a pesar de que el tema esté pegado totalmente, hacen de Ringmaster un filler perfecto para mi colección. ¿La pega? Que yo, como experto enfundador, me cuesta más encontrar fundas para este juego. Pero nada es imposible.

Nos vemos en la próxima.

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