Hoy descubrimos… Por el Rey (y por mí)

Como buenos vasallos del reino, tenemos que hacer que la bienvenida al nuevo Rey sea lo más calurosa posible. Hacerle fácil esta nueva vida y estas nuevas funciones. Todo sea por el reino y por el Rey. ¿Todo, todo? Bueno, a ver… si por el camino tenemos nuestros beneficios, pues bienvenidos sean. Hoy descubrimos… Por el Rey (y por mi).

Autor: Steve Finn

Arte: Anthony Weinstock

Editorial: TCG Factory

En Por el Rey (y por mi) encontramos un juego de cartas donde los jugadores deberán tomar decisiones en cuanto a la usabilidad de dichas cartas. Un juego en rondas y con unas fases definidas donde la información será uno de nuestros grandes aliados. O no.

El tablero de juego se coloca en función del numero de jugadores. Es decir, para partidas de 2, 3 y 4 jugadores se usa un lado, y para partidas de 5 jugadores se usa el otro.

Y en clara dependencia de este aspecto, encontramos que las cartas que vamos a usar también van a ir en función de los jugadores que componen la partida, pues vienen con un número marcado en la parte inferior del naipe que indica para que número de personas se incluye en el mazo de juego o no. Así pues. Una carta con un 4 debajo significa que se incluye en partidas de 4 y 5 jugadores, pero nunca en partidas de 2 y de 3.

Los tipos de cartas que encontramos son:

  • Cartas de dinero: de 1, 2 y 3 monedas
  • Cartas de consejeros: diferenciados por colores y de valor del 1 al 4
  • Carta de Rey: permiten subir o baja el valor de las banderas de los consejeros

En el turno de juego, el jugador activo levanta tantas cartas como el número de jugadores más 1. Las levanta 1 a 1 y decide si la coloca e una de las 3 áreas:

  • Frente a él mismo: el límite de esta zona es de 1 carta
  • En el centro de la mesa: límite de cartas igual al número de oponentes
  • Mazo de Favor: límite de 1 carta por turno

A continuación, el resto de jugadores empezando por el jugador de la izquierda del jugador activo, cogen una carta del centro de la mesa y se la quedan en su mazo personal.

Si la carta es una carta de Rey, juégala inmediatamente y cambia los valores de las banderas principales. El valor de la segunda bandera siempre será el valor de la primera divida entre dos, y redondeada hacia abajo. Así que es posible que también se tenga que modificar esta segunda.

Se procede de esta manera hasta que el mazo de acaba, momento en el que empezará la segunda fase.

En esta segunda fase se juega solo con las cartas que se han puesto en el mazo de Favor. El jugador activo revela una carta y todos los jugadores pujan.

Si la carta sacada a subasta es una carta de Rey o de consejero, se paga con dinero. Si la carta a subastar es una carta de dinero, se paga con cartas de la mano sin que nadie vea el contenido.

Cuando se han subastado todas las cartas, los jugadores suman las cartas de gobernador de cada color y el jugador con más valor de cada color coge la banderola de valor más alto, y el segundo jugador la otra banderola.

Se procede así con todos los colores y al final, cada jugador suma sus banderolas para saber quién ha ganado y proclamarlo vencedor.

Opinión del juego:

Por el Rey (y por mi) es un juego con muchas mecánicas incorporadas a una olla donde se han removido y el resultado ha salido un título bien condimentado, muy equilibrado con una buena dosis de interacción, y con el elemento que le da un sabor perfecto: las apuestas.

Es cierto que yo no le tenia mucha esperanza al juego. No sabía a lo que me enfrentaba pero sabía que venía del tan aclamado Biblios y eso me daba en la nariz que ya era bueno.

Pero una vez te enfrentas a la primera partida te das cuenta que tienes ante ti un juego super estratégico y táctico, y que cada decisión que tomas debe ser milimétricamente evaluado. Coger una carta, o dejarla pasar. O simplemente descartarla para que no la coja nadie (ahora). Son tantos los elementos que se podrían considerar a tener en cuenta para controlar el juego en su totalidad, que casi ni te planteas llevar la cuenta de que tiene cada uno.

Además, como muchas de las cartas que se van sacando del juego desde el principio se hace de forma secreta, es muy complicado hacer cábalas de que tiene cada uno, o que puede llevar más allá de lo que se ha visto que adquirían.

Y eso lo hace un juego totalmente divertido, porque es que por encima de todo esto, puedes modificar los valores de las banderolas para que un color tenga más o menos puntuación al finalizar la partida. Y eso genera unos odios y unos piques muy muy entretenidos.

Es un juego en caja pequeña con un arte que ayuda a entrar pero que no representa en absoluto el tremendo juego que esconde dentro. Muy matemático y con una dosis de maldad tal que haría estremecer a cualquiera.

Uno de esos juegos de sobremesa que ayudan a entrar a gente en la afición o simplemente a divertir y entretener a los que ya están acostumbrados a jugar. Porque si por algo Biblios era tan bueno juego, Por el Rey (y por mi) está totalmente en el mismo lugar: un juegazo.

Nos vemos en la próxima.

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