Hoy descubrimos… Tholos

La mitología griega está llena de historias preciosas e increíbles, y una de ellas es la creación del Tholos de Delfos, puesto en ese lugar para venerar la posición de la piedra llamada Ónfalos. Zeus no reparaba en gastos para escoger los sitios. Hoy descubrimos… Tholos.

Autor: David Bernal

Arte: Jesús Fuentes

Editorial: Perroloko Games

En Tholos los jugadores se enfrentarán en un juego de mayorías para conseguirlas en los diferentes lugares del templo. A pesar de tener un color específico que les represente podrán hacer uso de todas las piedras independientemente del color. Pero no me quiero avanzar mucho, prefiero explicar los componentes paso a paso, en el que ya adelanto que ha sido uno de los juegos abstractos que más me han sorprendido en lo que llevamos de 2022.

Lo primero que nos llama la atención es la creación del tablero de juego, el cual se conforma de la parte inferior de la caja vuelta bocabajo y con una pieza redonda que hace las veces de espacios donde los jugadores van a ir poniendo piedras. Cabe destacar que el conjunto queda muy homogéneo y precioso.

Por otro lado, a toda la reserva de piedras que hay en el juego se le llama cantera, que además nos dice el manual que pongamos una ficha de cartón indicando que esa es precisamente la cantera.

No le vi mucho sentido al principio, pero es cierto que esa ficha tiene el mismo icono que luego está representado en las acciones del tablero cuando se habla de este lugar, así que puede ayudar a su identificación con más claridad.

La cantera la componen 13 piedras blancas, 13 piedras negras, y 10 piedras grises.

Por último, está la zona del taller de los jugadores, que viene representado por unas piezas de cartón donde hay espacio para 3 piedras máximo además de unos recordatorios de reglas muy muy acertados. Una parte muy importante del juego va a basar su acción en el taller, y tener este apunte de manera tan accesible me parece un gran acierto.

En Tholos, los jugadores deben ir colocando piedras en las zonas del templo hasta que cada una de las columnas tenga máximo 5 piedras. El reto es que para poder ellos puntuar una columna tienen que tener la mayoría de piedras de su color. La parte complicada es que si puntúan una columna, cada una de las piedras que intervenga tendrá un valor. Por ejemplo, y para el jugador blanco, cada piedra blanca suma 1 punto, cada piedra negra suma 3 puntos y cada piedra gris resta 2 puntos.

En el turno de un jugador este tiene la posibilidad de hacer una de las dos acciones siguientes:

  • Llevar piedras de la cantera al taller

Si lleva a cabo esta acción, deberá siempre coger piedras de un mismo color, y siempre con la limitación que le indica su ficha de taller además de por supuesto el espacio que le quede libre. Así pues, el jugador negro podrá coger hasta 3 fichas negras, o 1 ficha blanca, o 2 fichas grises.

  • Llevar piedras del taller al templo.

El jugador cogerá una sola piedra y la pondrá en alguna de las zonas dispuestas para ello, teniendo en cuenta que si una columna ya tiene 5 piedras no podrá colocar más. También cabe destacar que si coloca una piedra de su color tiene derecho a hacer la acción asociada a ese lugar y que corresponderá al color de las piedras que indique en ese momento.

Hay 3 zonas que permiten mover una piedra de templo a templo con la diferencia del color de la piedra que se mueve en cada caso. En el resto de las 4 acciones restantes, es indiferente el color de la piedra que intervenga, y hay acciones tales como mover una piedra del taller al templo, o de la cantera al templo, o incluso del taller de otro jugador al nuestro propio.

En el momento en que se han creado las 7 columnas con 5 piedras cada una, se termina la partida y se procede a la puntuación final. El jugador con más puntos se convierte en el vencedor.

Existe una versión avanzada del juego donde mediante unas fichas de localización y otras de ornamentación, se varían ligeramente ciertos aspectos del juego como la puntuación de una zona, o la cantidad de piedras que puede tener una columna. Además, cabe destacar que esta variante de juego se juega con el reverso de la ficha circular de templo de la que hablamos al principio y que se pone a modo de tablero.

Opinión del juego:

Tholos es un juego totalmente abstracto de esos que el tema está tan pegado que cuesta explicar, pero no me importa en absoluto porque, e inicio con un aspecto gráfico y de producción, el uso del arte y de los componentes es tan acertado que me da la sensación de montar un templo en ruinas con las piedras. Así que sí: me gusta el tema.

Por otro lado, y creo que el más importante, como ya avanzara antes, para mi Tholos ha sido el juego abstracto para 2 que más me ha sorprendido por la interacción que tiene en las mayorías, una mecánica matemáticamente muy difícil de implementar por lo que ello supone. Este escollo lo solventan muy bien con la inclusión por un lado de las piedras grises que son neutrales y que puntúan negativamente, y por otro en el hecho de que las piezas del color contrario sumen más.

Esto es una genialidad, porque te obliga a luchar siempre por tener una en la columna cuya mayoría quieras conseguir, pero das pie a que solo baste una piedra más para que se igualen los colores y deje de puntuarse. Esa estrecha linea por la que se mueve todo el rato el juego te mantiene tenso y expectante.

Es de esos juegos que se juegan en silencio, que no se oye mas que el respirar del otro jugador o alguna onomatopeya de disgusto.

Tholos da partidas rápidas donde en las primeras que juegas vas un poco perdido y no sabes que estrategia seguir, pero conforme vas echando partidas ya inicias con una u otra piedra, o coges piedras de la cantera de un determinado color antes que otras, etc.

En definitiva, un juego que me ha sorprendido para bien y que desde aquí no podemos más que recomendar encarecidamente.

Nos vemos en la próxima.

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