Hoy descubrimos… Walkie Talkie

Lo difícil de pensar palabras cuando el tiempo apremia. La tensión de las relaciones mentales en su fisonomía y color. Rios de inteligencia que se ven paradas ante una carta que nos tiene en blanco. Eso y mucho mas es este juego. Hoy descubrimos… Walkie Talkie.

Autor: Sheila Santos, Israel Cendrero

Arte: Meeple Foundry

Editorial: Devir Iberia

En Walkie Talkie los jugadores deberán cooperar para deshacerse de todas las cartas que tengan en la mano. Para ellos, deberán buscar palabras que sean coincidentes con una de las dos claves que haya en juego. Vamos a explicar como funciona el juego porque realmente es muy sencillo y ya os voy avanzando que los niveles de locura y de risas van a aparecer desde el minuto 0 de la partida.

Cada carta del juego tiene una letra por un lado y un color por el otro. Para la preparación de la partida necesitamos que la mitad del mazo esté por el lado de los colores y la otra mitad por el lado de las letras.

A continuación, cada jugador recibe más o menos la misma cantidad de cartas del mazo, y en el centro de la mesa se pone una carta con un color y otra con una letra.

Es importante destacar que tal y como los jugadores reciban las cartas, no podrán darles la vuelta porque sí, si no que deberán jugar con esas caras, a no ser que sucedan ciertos condicionantes que luego veremos.

El tiempo de partida es de medio minuto por jugador, así que para una partida de 4 jugadores se establece un crono de 2 minutos. En cuanto este empiece a correr, todos los jugadores a la vez deberán empezar a descartarse de sus cartas.

La manera es la siguiente: teniendo en cuenta la carta de color que hay en la mesa o la carta de letra, si un jugador suelta una carta de color de su mano, deberá decir una palabra que coincida con el color que juega y que empiece por la letra que ya había en mesa.

Esto hace que ahora cambien las claves de juego, así que los demás jugadores deberán volver a pensar nuevas palabras y todo contrarreloj.

Si un jugador se queda en blanco y no sabe que carta poner, podrá gritar una de las dos palabras siguientes.

CAMBIO: todos los jugadores deberán darle la vuelta a sus cartas, y donde tenia cartas de letras ahora tiene colores, y viceversa.

CORTO: todos los jugadores pasan su mano de cartas al jugador de su izquierda. Esto puede hacer que un jugador al que ya no le quedaban cartas vuelva a entrar en juego y uno que tenia cartas se quede sin.

Cuando termina la partida, de todas las cartas deberán contar cuantas de ellas tienen asterisco y han sido jugadas. Si el tiempo ha terminado, se descuenta un punto por cada carta que quede en las manos.

Opinión del juego:

Walkie Talkie es un juego party. Eso huele a leguas. Lo que no está tan claro es lo que nuestro ingenio puede cambiar estando bajo presión, y no lo digo para bien si no todo lo contrario, ya que es en estos momentos cuando te das cuenta que no te viene a la mente nada de nada.

Esta es la grandeza del juego; todo lo que genera con muy pocos elementos, que no es mas (ni menos) que una baraja de cartas con un lado de un color y un letra por el otro.

Esto es lo que ofrece Walkie Talkie, partidas rápidas, alocadas y totalmente participativas para generar un ambiente desenfadado entre los jugadores. Perfecto para sesiones de sobremesa, perfecto para jugar con amigos compartiendo unas copas y, perfecto modificando la regla del tiempo con los más pequeños.

Poco más se puede decir de un juego que te mantiene en tensión durante toda la partida donde eres juez y verdugo y donde se sigue el juego una vez se acaba el tiempo recordando las palabras que ha dicho cada uno.

Nos vemos en la próxima.

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