Hoy descubrimos… Maui

Hace un maravilloso día de playa y queremos llegar a la playa para disfrutar de las mejores zonas en la arena. Cada jugador llenará su playa de toallas y tendrán que formar un cierto orden. Pero cuidado con acercarte mucho al agua o alejarte mucho. Hoy descubrimos… Maui.

Autor: Frank Crittin, Grégoire Largey, Sébastien Pauchon

Arte: Chris Quilliams

Editorial: Asmodee

Maui es un juego abstracto en el que los jugadores tendrán que colocar fichas de toallas en un tablero individual que representa una playa. Cada una de estas piezas de toallas se compone de 3 toallas con diferentes colores y las cuales se tendrán que ir colocando en el tablero de izquierda a derecha.

El tablero individual se compone de varias columnas y lineas. Cada columna del tablero solo podrá albergar una pieza, con lo que el máximo de fichas que va a tener un jugador van a ser 12, momento en el cual se detona el final de partida y se cuentan los puntos.

En el turno de un jugador, éste puede o bien coger dinero, o bien comprar una de las fichas de piezas de toallas que hay disponibles en el mercado. Esto me lleva a explicar cómo se compone el tablero de mercado.

Hay dos filas con espacios para 3 fichas cada uno. Estas fichas se irán sacando de la bolsa para ir reponiendo ese mercado. En función de la posición que ocupe la ficha tendrá un coste mayor o menor en dólares de arena, que es la moneda del juego.

Adicionalmente, hay 2 espacios donde se irán colocando estos dólares. Conforme los jugadores paguen por unas fichas u otras, el dinero se acumula en una de las dos columnas, dejando un suculento botín para quién haga la acción de coger dinero.

Como decía antes, la otra acción que pueden hacer los jugadores es comprar una ficha del mercado y colocarla en su playa. Siempre adyacente a la ficha colocada previamente a la izquierda que tenga su tablero individual de playa. La restricción a la hora de colocarla es que mínimo una de las toallas de la ficha tiene que tocar con una toalla del mismo color de la ficha anterior.

Cuando esto ocurre, se sube el marcador de puntos correspondientes a ese color de toallas el mismo valor de espacios que indique la fila donde se ha han juntado las toallas.

En el caso de que al hacerlo se tape una de las fichas de sombrilla del jugador, este la recupera y la podrá usar.

Las fichas de sombrilla otorgan dos tipos de beneficios. Si es una perla, obtienes puntos al final de la partida por los sets que se coloquen. Si son estampados, el jugador puede aumentar un espacio en el marcador de ese color.

En el momento en que se atraviesa cierto espacio, los jugadores pueden obtener una pieza de toalla, lo que les permitirá usarlo sobre una pieza común para así hacer que coincida.

Finalmente, si un jugador coloca una de sus fichas de toalla fuera de los márgenes de juego, es decir, o que toque el agua o que toque los árboles, se llevará una penalización en forma de puntos.

Opinión del juego:

Maui es un juego familiar e introductorio donde los jugadores tendrán que colocar piezas de toallas en su tablero individual atendiendo a una serie de restricciones y patrones cromáticos. Estas piezas se colocan siempre en un orden específico puesto que van de izquierda a derecha. Y aquí es donde empieza la toma de decisiones del juego, que aunque muy sutil, la hay.

Hemos visto que en función de la linea dónde se produzca el hecho de que las toallas del mismo color se toquen, el jugador va a recibir una puntuación u otra. Pues esto no siempre será favorable, puesto que las piezas disponibles en el marcado para poder hacer tienen que simplemente estar. O si lo están, que podamos pagarlas, cosa que no siempre va a pasar.

Es cierto que hay una fila de fichas en el mercado que no tienen coste, pero hay que hacer que puedan servirle a uno, y si lo consigue, no siempre será en la fila más óptima.

Ese juego de compro, cojo dinero, adelanto aqui, etc, es lo más profundo que encontrarás en Maui (por lo menos en su modalidad más básica).

El juego trae una variante que se juega colocando unos cangrejos cada una de las playas individuales de cada jugador y lo que tendrán que tratar de hacer es esquivar esos crustáceos puesto que si se coloca una toalla encima dará una penalización de 3 puntos al jugador, y eso es algo realmente doloroso.

Pero si además quieres partidas más largas, ambas opciones se pueden combinar. Extendiendo el tablero de puntuación por una parte y jugando la partida como si de una básica y una de cangrejos se tratase, una detrás de otra.

Producción con unos componentes de muy buena calidad en sus fichas, pero he echado de menos que los tableros no fuesen cartulinas y me hubiese gustado que fuesen de cartón, aunque no hacía falta que fuese con el gramaje de las piezas de toallas. El resto, un inserto que lo alberga todo, colorido en todo su arte y un juego que viene dispuesto a seguir la exitosa senda que inició el juego Azul y que también publicó Asmodee.

Nos vemos en la próxima.

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