Hoy descubrimos… Dungeon Fighter

La palabra lo vale todo en un mundo de héroes, pero de la misma manera se puede tergiversar e inventarse las historias para no caer en disputas. Además, no nos engañemos, dan prestancia y crean admiración. Pero cuidado si ha que demostrar. Hot descrubrimo… Hoy descubrimos….

Autor: Aureliano Buonfino, Lorenzo Silva, Lorenzo Tucci Sorrentino

Arte: Giulia Ghigini

Editorial: Devir Iberia

En Dungeon Fighter los jugadores se ponen en la piel de “supuestos” héroes que tendrán que demostrar que lo son internándose en mazmorras y combatiendo a enemigos en luchas encarnizadas con tiradas de dados. La gran diferencia es que los dados los tiraremos a una diana la cual va a estipular que tipo y cuantía de daño hacemos.

Vamos a enfrentarnos a las diferentes estancias de una mazmorra y cada una de ellas establece la forma en la que los jugadores van a tirar los dados y los hándicaps que van a tener.

La mazmorra por la que vamos a pasar tiene diferentes estancias, y estas tienen un número de tiendas pintadas que indica cuanto nos adentramos en la campaña. Las condiciones son que tenemos que tener 10 iconos de tienda para acceder a un almacén, y 3 almacenes para poder enfrentarnos al jefe final.

Esto es un juego de mazmorreo, y como tal, hay enemigos, hay salas de tesoro donde reciben las monedas que hay, tiendas donde comprar equipamiento que van a poder utilizar, dados extra (que luego veremos para que sirven), fuentes de curación que hace que todos los héroes recuperen la vida al máximo, etc.

Es un juego cooperativo y todos van a tomar las decisiones en conjunto, tales como que bifurcación tomar en el recorrido del nivel de la mazmorra, que equipamiento comprar y a quién se le asigna. Y es que por ejemplo, el dinero es un bien común que van a gestionar los jugadores. Las bifurcaciones en el camino se entiende que es la elección de una de las dos cartas de mazmorra que roba el jugador activo.

Y claro, a cada paso que damos y en cada estancia a la que entramos, aparece un nuevo monstruo. Los monstruos se cogen de un mazo en los cuales se marca la dificultad. Estos se representan mediante unas cartas que tienen un nombre, los puntos de vida que tiene, con cuanta fuerza pega, y la recompensa que proporciona al ser derrotado.

También los monstruos pueden ser de un tipo, lo que los hace receptivos o no a ciertos efectos. Conforme se le va haciendo daño a los bichos, los jugadores van apuntando ese daño en una tarjeta.

El daño que aplicamos es el valor donde, después de una tirada de un dado contra el tablero de diana, allí donde caiga el dado tiene un valor que se aplica a la vida del monstruo. Eso si, la tirada tiene que rebotar primero fuera del tablero y luego ver donde cae.

Si una parte del dado está fuera del tablero o dentro de un agujero, se da por nulo. En cualquier otro caso, se ve que en que valor ha caído y se aplica ese daño. Si cae en el centro y con un icono en el dado, muerte directa del monstruo.

Y es que de dados tenemos de varios tipos. Los dados de color son dados de héroe. El jugador activo selecciona uno de color y lo lanza. Si el resultado es exitoso y cae legalmente en la diana, se mira si el resultado muestra el símbolo del ojo o la cara blanca

La cara del ojo habilita para que se pueda utilizar una habilidad especial. En el caso de que nos quedemos sin dados de héroe (color), los jugadores pueden utilizar dados blancos de su reserva para intentar ganar la batalla, pero estos dados se pierden.

Los jugadores pueden salir vencedores o no de una batalla. Si no vencen al monstruo en un primer uso de dados de héore y blancos, recibirán un valor de herida igual al valor de ataque del monstruo, pero podrán recuperar los 3 dados.

Si vencen al monstruo sin usar los 3 dados de héroe, ganan un dado blanco que va para su reserva. En el momento en que un jugador se queda sin puntos de vida, queda desmayado y no puede jugar en la batalla activa.

Si todos los jugadores caen derrotados por un monstruo se termina la partida.

Los jugadores van a ir avanzando por el nivel de la mazmorra hasta vencer a un monstruo final. Si lo vencen, saldrán victoriosos y podrán contar sus aventuras para que se canten gestas sobre ellos.

Opinión del juego:

Dungeon Fighter es un juego de mazmorreo desde un punto de vista de la habilidad como mecánica principal. Es un juego donde los jugadores participan en una sesión con un título muy familiar pero que aporta un montón de momentos épicos, a la par que se puede morir estrepitosamente.

Mira, tengo que reconocer que la primera vez que yo supe de este juego no me llamaba en absoluto la atención para ser sincero. Pero durante el tiempo que llevo en esto de los juegos de mesa he ido oyendo cosas, leyendo algo, viendo el titulo en ludotecas, etc.

La verdad es que, gracias a esta nueva reimpresión y edición, es cuando he pensado que era un buen momento para probarlo y ver si la fama que tenía le hacía justicia.

Si estás buscando un juego de gestión optima del equipamiento del héroe, de gestión de las acciones o de la mano para poder lanzar los mejores hechizos y establecer combates con una estrategia pura en la mecánica de lucha, Dungeon Fighter no es para ti.

Sin embargo, si quieres tener la sensación de equipo con un objetivo claro a superar, que en este caso viene dado con formato de mazmorra, donde todas las habilidades de los jugadores corren a cargo de una tirada muy loca de dados y en las cuales las risas están aseguradas, este título es vuestro estilo.

Porque es desenfadado y agradable, porque es fácil de explicar y porque es muy loco. Si, hay azar. Todo el porcentaje de azar que la habilidad tiene per se. Pero claro, afecta el tipo de material de la mesa donde se esté jugando, la destreza del jugador, el hándicap que aporta la sala de la mazmorra o el monstruo a derrotar a la hora de tirar el dado, etc.

Yo lo he jugado en dos escenarios: una noche en casa con adultos y tomando algún refresco, y por otra parte con sobrinos de entre 9 y 14 años, y me ha funcionado en ambos casos.

Por lo tanto, si buscáis un juego de habilidad introductorio con una temática en tono desenfadado, Dungeon Fighter es para vosotros.

Nos vemos en la próxima.

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