Hoy descubrimos… Maya

Labrar la tierra no sería quizá la actividad más cercana en la que los mayas se sentían cerca de los dioses, pero la verdad es que es la manera de aumentar su civilización y, cómo no, comer cada día. Labrar, cultivar, recoger y proporcionar alimentos. Eso si que es necesario. Hoy descubrimos… Maya.

Autor: Trevor Benjamin, Brett J. Gilbert

Arte: Denis Martynets

Editorial: SD Games

En Maya nos ponemos en la piel de mayas intentado aumentar los cultivos de diferentes alimentos como son  el maíz, las calabazas, las patatas y los pimientos. A lo largo de toda la península del Yucatán deberemos expandirnos y poder ir llegando a nuevos templos además de «conquistar» las ciudades más grandes.

Cada uno de los jugadores cuentan con un set de alimentos de valor 1 o 2 que tratarán de colocar estratégicamente en el mapa para ir puntuando. Además, en función del número de jugadores, el mapa se acotará para que no resulte tan grande mediante unas losetas de vegetación.

Cada uno de los jugadores cuenta con un set de 32 losetas de alimentos. Estas losetas las tendrán bocabajo en su área de juego junto a un atril que es donde pondrán las que tengan disponibles en ese momento. Al principio de la partida cada jugador contará con 5 losetas en su atril personal.

En el turno de un jugador, tendrá que hacer una de las dos acciones disponibles: o bien plantar cultivos en el mapa, o bien expandir una ciudad.

  • Plantar cultivos.

Los jugadores podrán colocar 1 o más losetas de las disponibles en su atril pero que muestren el mismo tipo de alimento.

Hay ciertas restricciones a la hora de colocar las losetas:

– la nueva loseta siempre tiene que estar adyacente a otra loseta, ya sea de templo de otra plantación.

– las losetas solo se pueden colocar en espacios vacíos y de los que no están destinados a los templos.

– las losetas que se coloquen en un mismo turno tienen que estar todas adyacentes entre sí.

Una vez se han colocado las losetas pertinentes, se puntúan en función de la serie de cultivos que siga a razón de 1 punto por cada alimento que contenga la serie. Es decir, que si una loseta contiene 2 alimentos otorga 2 puntos.

Si en algún momento del juego, al colocar losetas de alimentos se toca un espacio de templo, se coloca allí una loseta y un templo encima.

  • Expandir una ciudad

Si no se quiere o no se pueden colocar losetas de ciudad, la otra opción que tienen los jugadores es la de expandir ciudad, que consiste en coger una loseta del atril y colocarla en el tablero bocabajo, para a continuación robar 3 losetas de la reserva y colocarlas en el atril. Como en la colocación de losetas de alimentos, aquí también existen ciertas limitaciones.

– si no quedan losetas en el atril, ésta se cogerá de la reserva, pero solo se subirán al atril 2 losetas y no 3.

– la loseta se ha de poner adyacente o bien a otra loseta bocabajo, o bien tiene que estar adyacente a un templo.

– la loseta de templo y las que estén bocabajo forman una ciudad, y jamás se deben conectar 2 de ellas.

En el momento en que una ciudad queda totalmente rodeada por losetas de plantación o por cualquier otra loseta, se procede a su puntuación. Esta viene determinada por la cantidad de losetas que rodee la ciudad, y la cantidad de losetas de cada jugador que rodeen esa ciudad.

La partida se desarrolla de manera normal hasta que un jugador coloca todas sus losetas, momento en el cual se acaba el turno y el que tenga más puntos gana.

Opinión del juego:

Maya es un juego de colocación de losetas y puntuación directa para un público muy familiar. Es un juego de tipo introductorio porque solo tiene una mecánica, dos opciones y 3 reglas. Esto es fantástico para aquellas personas que justo se inician en el maravilloso mundo de los juegos de mesa o simplemente porque no quieren dar el salta a cosas más complejas (que dicho sea de paso, en muchas ocasiones se nos olvida que esto también se puede dar).

En cuanto al juego, hay varias cosas que me gustan de él en cuanto a desarrollo. La primera de ellas son las pretensiones que tiene. El juego promete una partida con decisión directa y un inicio bajo las mismas condiciones. Es decir, todos los jugadores parten de un mismo set de 32 losetas y con los mismos tipos de cultivo, lo que los pone en igualdad de condiciones.

Pero lo gracioso es que al estar bocabajo, cada uno va cogiendo por capricho del azar unas losetas a tu atril que son las que tendrán activas. Esto ya es un hecho diferencial que hace que tu estrategia se tenga que ir configurando.

Por lo que a las ciudades respecta, me parece un punto muy bueno el que se pueda sacrificar una loseta de cultivo para convertirla en una extensión de un templo para crear la ciudad. Contribuyes a crear un mayor potencial de puntos de victoria a la vez que puedes usar esa opción para cortar el paso a cultivos de otros jugadores.

Y es que el juego no tiene más dificultad que esa (ni menos). Como digo, un juego sincero y amable para un público muy introductorio, pero que el hecho de ir puntuando directamente hace que genere esa buena sensación que se busca en los primeros títulos.

Nos vemos en la próxima.

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