Hoy descubrimos… Mille Fiori

Como auténticos sopladores y maestros del vidrio, nuestro objetivo es comerciar con los mejores productos y ganar mucho más dinero que el resto de compañeros del gremio. Nunca algo tan bonito se convirtió en una lucha sin cuartel. Hoy descubrimos… Mille Fiori.

Autor: Reiner Knizia

Arte: Stephan Lorenz

Editorial: Devir Iberia

En Mille Fiori nos ponemos en la piel de maestros vidrieros que tendrán que conseguir colocar los cristales de su creación en los distritos que hay representados en el tablero. Cada uno de estos distritos tiene una forma diferente de otorgar puntos de victoria a los jugadores que tengan presencia, y es por eso que es importantísimo atender a esa colocación en el momento justo para poder luchar por cuantos más puntos mejor.

Los jugadores irán haciendo rondas de juego hasta que llegue el final de la partida, que se dará o bien porque se acaba el mazo de cartas de distrito, o cuando un jugador ha colocado todas sus piezas en el tablero.

En el turno de un jugador este puede hacer lo siguiente:

Al principio de la ronda, cada jugador recibe una mano de cartas que será con las que va a jugar. Esta primera fase es un draft de cartas donde cada jugador elige una carta y pasa el resto al siguiente jugador, a la vez que recibe la mano del jugador que tiene al otro lado.

Cuando todos tienen su carta elegida, la revelan simultáneamente, y empezando por el jugador inicial, colocan un vidrio en el distrito que marque la carta.

De manera alternativa, pueden hacer mover su barco tantas casillas cómo marque su carta en la parte superior de la carta.

Cuando todos han hecho la acción, vuelven a proceder de igual manera con las cartas de su mano (draft y ejecutar acción). Así hasta que solo les quede una carta en mano, la cual no van a jugar. Todas estas cartas sobrantes van a una hilera de mercado y quedarán disponibles.

Es posible que algún jugador pueda hacer un turno adicional, con lo que cogerá una de las cartas de mercado y la ejecutará como ya se ha explicado.

Los distritos que hay disponibles son:

Talleres:

La carta jugada indica un tipo de material, y el jugador colocará su ficha en uno de los espacios coincidentes en símbolo con el de la carta, obteniendo el valor en puntos resultante de la multiplicación del valor de la carta por el número de vidrios de su color adyacentes.

En el momento en que un jugador tapa los 4 materiales disponibles, pone uno de sus marcadores en el lugar más alto libre del track de bonificación. Además, hay una casilla que permite que, cuando se rodea por el completo, el jugador que lo ha hecho posible, reciba un turno extra.

Residencias:

Este distrito tiene una hilera de casillas en la que, el jugador que juega una carta haciendo referencia a este, deberá colocar su ficha en la siguiente casilla libre, obteniendo la puntuación otorgada resultante de esa casilla más las casillas que estuvieran directamente conectadas de su color a la nueva. Es decir, en el momento en que yendo hacia atrás encontramos una ficha de otro jugador, se deja de sumar.

En el momento en que un jugador tapa 4 valores diferentes en casillas, pone uno de sus marcadores en el lugar más alto libre del track de bonificación. Además, cuando un jugador coloque su ficha en la tercera o la quinta casilla con valores diferentes, tendrá un turno extra.

Pueblo:

El pueblo consta de dos zonas: la de la gente de alta alcurnia y la gente normal. Ambas zonas funcionan de la misma manera, y en cada una de las zonas hay un 3 símbolos diferentes. El jugador que ponga una ficha de su color puede hacerlo en un sitio coincidente al símbolo de la carta o no, pero si lo hace obtendrá más puntos. Por otro lado, siempre habrá que tener fichas en los dos espacios inferiores, para poder poder una ficha en el espacio superior. Funciona algo así como un triángulo.

En el momento en que coloca una ficha en los 3 símbolos del distrito, pone uno de sus marcadores en el lugar más alto libre del track de bonificación. Además, cuando un jugador coloque su ficha en una casilla de tercer nivel, tendrá un turno extra.

Comerciantes:

El jugador coloca una de sus fichas en la columna del tipo de mercancía coincidente con el de su carta. A continuación cada jugador obtiene tantos puntos como la cantidad de fichas de su color multiplicado por el número total de fichas de esa columna.

En el momento en que un jugador tapa 1 mercancia de los 4 diferentes, pone uno de sus marcadores en el lugar más alto libre del track de bonificación. Además, cuando un jugador coloque su ficha en una columna donde no es el jugador que más fichas tiene, gana un turno extra.

Puertos:

El jugador coloca una de sus fichas en cualquiera de los espacios libres de cualquiera de las filas disponibles. En el momento en que una fila se completa, los jugadores multiplican sus fichas por 1, 3, 6 o 10, en función del número de fichas que haya en la columna correspondiente en el distrito de comerciantes, y obtienen ese resultado en puntos de victoria. Además, el jugador mueve su barco tantas casillas como indique la carta obteniendo la bonificación que otorga la casilla donde acaba.

Si cuando el jugador mueva su barco acaba el movimiento en una casilla cuyo símbolo coincida con el de la carta, gana un turno extra.

En el momento en que se detona el final de la partida (o porque se acaba el mazo de cartas o porque un jugador coloca todos sus cristales), se termina la ronda y el jugador con más puntos gana la partida.

 

Opinión del juego:

Mille Fiori es un juego totalmente abstracto del afamado autor Reiner Knizia. Durante la partida nos dedicaremos a colocar piezas de nuestro colocar en las casillas de las diferentes ubicaciones o distritos, y en cada uno de ellos tendremos una puntuación diferente.

Lo primero que me llamó la atención del juego fue la mecánica de draft de cartas en la que se sustenta la colocación de las fichas. Esta forma en la que el juego tiene de funcionar me recordó por una parte a Bunny Kingdom por las cartas que se va quedando el jugador para elegir la zona de colocación. Pero por otra parte, el hecho de tener puntuaciones diferentes en diferentes zonas me recuerda como no a juegos como Optimus (evidentemente con la salvedad de la mecánica de elección que ahí va por dados) o como Porta Nigra.

Pero volviendo a Mille Fiori, es un juego facilísimo de reglas donde la mayor complejidad radica en la colocación en el momento adecuado seleccionando la carta correcta, lo que comporta un drama grande porque sabes que lo que le estas pasando al jugador de tu izquierda puede beneficiarle demasiado. Por lo tanto, en ocasiones habrá que pensar que nos funciona mejor, puntuar nosotros, o evitar que otro jugador puntúe mucho.

Más allá de eso, y de que hay un distrito que te da puntuación en base a otro distrito, las acciones los espacios son lo suficientemente atómicos como para que puntúen de forma autónoma y no subordinada, lo que le daría un punto mucho más complejo.

Ojo, que esto no quiere decir que optimizar cada una de las cartas sea sencillo, pues juegas con la colocación del resto de jugadores y lo que te llegue en la próxima mano. Va a ser indispensable el poder jugar una carta en función de la acción extra que podamos generar, pues va a ser necesario para poder llevarnos el gato al agua.

En definitiva, Mille Fiori es un juego sencillo con partidas de unos 60 minutos si la gente no tiene mucho análisis parálisis, cosa que es difícil en ciertos momentos y al que le pasa al que escribe estas mismas palabras. Muy divertido, si señor. El Doctor lo ha vuelto a hacer.

Nos vemos en la próxima.

 

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